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LECTURAS LITERARIfiS

Obras de P. navarro y liedesma.

Lecciones de Literatura (tercera edición). Dos tomos.

Resumen de Historia literaria (segunda edición). Un tomo Temas de literatura clásica antigua y moderna. Un tomo. Rociones de Gramática práctica de la lengua castellana, con pró- logo de D. Eduardo Benot. (Segunda edición). Un tomo. Programa de Lengua castellana. Un folleto. Programa de Preceptiva y Composición. Un folleto. Programa de Historia de la Literatura. Un folleto. El ingenioso Hidalgo Miguel de Cervantes Saavedra. Un tomo.

EN PREPARACIÓN:

Vida de Lope de Vega Carpió. Los nidos de antaño.

D-U

LECTURAS LITERARIAS

LIBRO DE EJEMPLOS

FARA EL

ESTUDIO DE LA LEMGUA Y LITERATURA E5PAÑOLA5

(GRAMÁTICA. PRECEPTIVA É HISTORIA

EXPLICADO EN EL INSTITUTO DK SAN ISIDRO

POR

F. NAVARRO Y LEDESMA

Catedrático por oposición en dicho Centro

y Profesor de literatura en la escuela de Estudios Superiores

del Ateneo de JWadrid.

CUARTA EDICIÓN, CORREGIDA Y AUMENTADA

ttADRID, 1905

PERLADO. PÁEZ Y COMPAÑÍA. SUCESORES DE HERNANDO ARENAL. 11 -QUINTANA. 31

Es propiedad. Queda hecho el depó- sito legal.

IMPRENTA flLEMflNA-EsFÍtuTU Sbjito, 18-MADRID

LECTURAS LITERARIAS

TEMA5 DE LITERATURA ESPAÑOLA

ÉPOCA PRIMITIVA

Desde los orígenes hasta el reinado de D. Alfonso X el Sabio. (Siglo VIH á 1220).

A. FUEROS Y DONACIONES EN QUE APARECEN LAS PRIMERAS PALABRAS Y CONSTRUCCIONES CASTELLANAS

Escritura de donación del monasterio de Sania María de Obona, por Adelgastro, hijo del rey 5¡lo. 17 de Enero de 780.

...Dainus et concedimus in ipso Monasterio Sanctae Mari© de Obona nos- tras haereditates, et criationes, scilicet ipso loco de Obona, per suos términos antiquos, per illo rio qui vadit inter Sabbadel, et villa Luz, et inde ad illum molem de illa strada de Patiunel et inde p8r illa via quae vadit ad illo Cas- tro de Pozo, et per illa via quae vadit ad Petra tecta

Damus siquidem in ipsa domus Dei, viginti vacas, et quinqué juga boum, cum omnia instrumenta arandi, et dúos carros, et viginti modios de pane, et duas equas, et uno rocino, et una mulla, et tres asinos, et duodecim porcos, et quatuor porcas, et triginta oves, et viginti et due caprae: mantas sex, quin- qué feltros, « t septem lectulos, et tres scanos. Ad Ornamentum Eclesiae, da- mus ocio vestimentis, et tres mantos, et sex stollas, et quinqué manípulos, et quatuor corporalia, et quinqué pallas, et sex sabanas, duas literatas, et qua- tuor sine sérico; et tres hacelelias, et duas siacatas, et una capa sérica, et tres cálices, dúo de argento, et unum de petra, et unum misale, et una cruce de argento, et duas de ligno, et quatuor frontales de sérico, et duas campanas de ferro.

fonaciones hechas por Ordoño I á la Santa Iglesia de Oviedo y previleiios de sus pobladores. 20 de jlbril de 857.

...Ego Ordonius Dei gratia Rex Hispaniae Catholicus, Ranimiri Regis fl- lius ab Abdephonso Regi cognoraine Casto princeps Hispaniae tertius, cum conjuge mea Mummaona... offero insuper in nomine tuse prefatae Eclesiae (Ovetensi) et concedo ex facúltate mea ornamenta áurea, argéntea et auro texta, Pallia et Siriga multa. Dono etiam Monasterio et villas legarías et bae-

ti

reditates multas in quibus est familia multa. In Oveto autem concedo me-

dietatem portatici et medietatem calumniarum mercati

Omnis etiam homo habitans in hereditate S. Salvatoris, tam servus quam liber, non faciat aliquod Fiscale servitium Regis, non reddat aliquid pro ho micidio quod non fecerit, non fosocaria, non carnicerías, non sigillum posi- tum in haereditate S. Salvatoris, non portaticum in officinis Salinarum, nec in piscationibus fluminum vel maris. Si autem ganatum pro damnum labons inclusum, de aliquo Palatio abstraxerit, reddat octo solidos sicut est usus té- rras, et propter aliquam calumniam non faciat aliud judicium nisi aquam calidam et juramentum seu exquisitionem si ambabus partibus placuerit .

Fueros de Melgar de Suso. J\ño 950.

In nominae Sanctae et individuae Trinitatis, videlicet Patris, et Filii, et Spiritus SaDcti. Amen. Ego Ferrant Armentales, de godible corazón, é de mi bona voluntad, é por remedio de mi alma, et de mis parientes, poblé esta villa que dicen Melgar de Suso, et estas mis villas de Villiella et Zorieta... et de aquestas villas prenombradas estos son los fueros:

Et la infurción una fanega de trigo, é otra de cebada, é quatro orzas de vino, é un tocino de 20 dineros.

Todo clérigo destas mismas villas nulla facendera, é non posen en sus ca- sas ningún orne á su pesar.

Ningún orne de estas villas que casa pusiere fasta un año, non fagan fa- cendera con sus vecinos á señor.

Muger que envibdare fasta un año, non pose posadero en su casa á su pesar.

Et si la vibda se casare ante del año, peche dos mrs, en huesas ai señor.

Et el borne de estas villas si homecillo ficiere entre tí, pechen cient sóidos.

Concilio de León. £ño 1020.

En na presencia del Rey Don Alfonso ye de su mullier doña Elvira ayunta- monos en León en na seo de Santa María todos los obispos e abades e arzo- bispos del Rey de yspaña, é pello so encomendamiento establecimos estos de- gredos é I03 quales sean flrmemientre gardados é firmes en nos tiempos que son é an de ser por siempre. Sub era MLVIII, pridia (10) de agosto.

I. En ñas primerias mandamos que en todos los conceyos que furen fe- chos de aquí endelante; que dos plitos de la yglesia sean vilgados primera- mientre, é que haya juizio bono ye sien falsedat.

II. Mandamos á on que qualquier cosa que la yglesia tobier de testa- mentos en algo tiempo otorgada é rrobrada, que la aya é la posya todo tiem- po; é si alguno quisier embargar aquella cosa que ye otorgada en nos testa- mentos, cualquier que sea el testamento aduganno en conceyo, é sea pesque- rido de bonos ornes é verdaderos, é se el testamento fur trocado verdadero, non aya nengunt juizio sobre el testamento; mas aquello que ye escripto en no testamento ayalo ela yglesia por siempre; mais si la yglesia tobier dalgu- na cosa en su iur, é no ovier ende testamento, mandamos que los posesores de la yglesia que tienen el iur que juren, é después que lo firmaren, que la ayan por siempre, é que non paren tresiño ál iur que an ó al testamento ca á Dios faz engaño quien por treziño tueye las cosas de la yglesia.

Carta de behetría. 8 de Abril de 1162.

Sepan quantos esta carta vieren como yo Don Rodrigo de las Fuentes de Pereda estando con todo mió Seso y en toda mia memoria con mia muger doña Gerolda en... heredamiento nuestro de bienfetría y porque yo Don Ro- drigo sobredicho non teniendo señor salvo en la merced de Dios, aseñoreme con Pedro Moñiz de Arcas é tómelo por señor que me amparase é me defen- diese á mi y á todos aquellos que en aquel heredamiento sobredicho mora- sen, por tal fuero un par de loubos y una yminna de cebada pta. y medida de Rriaño y seis panes y una canadiella de sidra y yo Pedro Muñiz cavalle- ro de Artaos sobredicho en todo mió ses; y en toda mia memoria sin pre- mia alguna me obligo por este fuero que vos me dades de ampararvos y de- fendervos en todo derecho, yo y aquellos que de mia generación vinieren... anbos y dos de mancomún otorgamos de estar á todas estas cosas como di- chas son y mais ponemos sobre todas las partes aquel que quebrantar de nos é de aquelos que de nos viniesen sean malditos y descomulgados y con Ju- das en el infierno dañados é pechen en coto mil maravedís y una meaya de oro al Rey é la mitad á los dueños del heredamiento. Hecha esta carta en era de MCC años ocho días de Abril, reinante el Rey Don Fernando, Tenien- te tierra de León Juan Fernández de Riero

{Textos de Muñoz y Romero).

B. TEXTOS RIMADOS DE LOS ANTIGUOS CANTARES DE GESTA poema de fl\io Cid. (1245?)

Despedida del Cid.

Antel Campeador Doña Ximena | fincó los ynoios amos: Loraua de los oios, | quisol' besar las manos; merced, Campeador, | en ora buena f uestes nado: por malos mestureros | de tierra sodes echado: merced ya, Cid, | barba tan complda:

femé ante vos yo é vuestras fijas ¡ iffantes son é de días chicas con aquestas mis dueñas j de quien so yo servida, yo lo veo | que estades vos en ida, e nos de vos [ partirnos hemos en vida, dandnos consejo | por amor de Santa María. Endino las manos ¡ en la su barba velida, á las sus fijas | en bracos las prendía, lególas al corazón | ca mucho las quería, lora de los ojos | tan fuerte mientre sospira: «Ya, Doña Ximena, | la mi mugier tan complida, como á la mi alma | yo tanto vos quería: ya lo vedes que partirnos | tenemos en vida: yo iré é vos | fincaredes remanida: plega á Dios l é á Sancta María

que aun, con mis manos | case estas mis fijas,

ó que de ventura | é algunos dias vida

é vos, niugier ondrada, | de mi seades servida.

Grand yantar le facen | al buen Campeador:

tañen las campanas \ en San Pedro á clamor.

Por Castiella oyendo | van los pregones,

como se va de tierra | mío Cid el Campeador.

Unos dexan casas I é otros onores:

en aques' dia | en la puent de Arlanzon

ciento ó quince cavalleros | todos juntados son:

todos demandan | por mió Cid el Campeador:

Martin Antolinez | con ellos coió:

vanse pora San Pero | do está el que en buen punto nació.

Quando lo sopo | mió Cid el de Bivar

cal'crece compaña | porque mas valdrá,

apriesa ca valga | recebirlos salie.

Tornos'a sonrisar, leganle todos, | la mano 1' van besar,

Fabló mió Cid | de toda voluntad:

yo ruego á Dios | é al Padre Spiritual:

vos que por mi | dexades casas é heredades,

enantes que yo muera | algún bien vos pueda far.

Lo que perdedes | doblado vos lo cobrar.

Plógo á mió Cid. | porque creció en la yantar:

plógo á los otros homes i todos quantos con el están.

Los seis dias de plazo | pasado los han:

tres han por trocir, | sepades, que non mas.

Mandó el Rey ¡ á mió Cid á aguardar,

que si después del plazo | en su tierral' pudies' tomar,

por oro nin por plata ¡ non podrie escapar.

El dia es exido, | la noch querie entrar:

a sos Cavalleros ¡ mandólos todos iuntar:

oyd, varones, ¡ non vos caya en pesar:

poco aver trayo, | darvos quiero vuestra part:

sed membrados | como lo debedes far.

A la mañana, | cuando los Gallos cantarán,

non vos tard3des, | mandedes ensellar:

en San Pero á matynes | tandrá el buen Abbat:

la Misa nos dirá, | esta será de Sancta Trinidat:

la Misa dicha, | pensemos de cavalgar,

ca el plazo viene acerca, | mucho avernos de andar.

Cuerno lo mandó mío Cid, | asi lo han todos á far.

Pasando va la noch, | viniendo la mañana.

A los mediados gallos | piensan de cavalgar.

Tañen á matynes | á una priesa tan grand.

Mío Cid é su mugier | á la Eglesia van.

Echós'Doña Ximena | en los grados delantel altar,

rogando al Criador | quanto ella mejor sabe,

que á mío Cid el Campeador | que Dios le curias'de mal:

ya señor glorioso, | Padre que en Cielo estás,

fecist'cielo é tierra, I el tercero el mar:

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fecist'Estrelas é Luna | é el Sol pora escalentar,

prisist'Encarnacion | en Sancta Madre,

en Belleem aparecist' | como fue tu voluntad,

pastores te glorificaron, | ovieron de alaudare:

tres Reyes de Arabia | te vinieron adorar

Melchor é Gaspar é Baltasar | oro é thus é mirra

te ofrecieron, | como fue tu voluntad:

salvest'a Joñas | quando cayó en la Mar,

salvest'a Daniel con los Leones | en la mala Cárcel:

salvest'dentro en Roma | al Señor San Sebastian,

salvest'a Sancta Susana J del falso criminal,

por tierra andidiste treinta é dos años | Señor Spiritua),

monstrando los mirados, | por en avernos que fablar,

del agua feeist'vino | é de la piedra pan:

resucitest'a Lázaro, j ca fue tu voluntad:

á los Judíos te dexeste prender | do dicen monte Calvari:

pusiéronte en Cruz | por nombre en Golgota:

dos ladrones contigo, | estos de señas partes,

el uno es en Parayso, | ca el otro no entró ala:

estando en la cruz | virtud fecist'muy grant:

Longinos era ciego, | que nunqua vio alguandre,

diot con la lanza en el costado | dont yxió la sangre;

corrió la sangre por el astil ayuso, | las manos se ovo de untar.

alzólas arriva, ¡ lególas á la faz:

abrió sus ojos, | cató á todas partas,

en crovo alora, | porend'es salvo de mal:

en el monumento resucitest' j é fust'á los infiernos como fue tu voluntad:

quebranteste las puertas | é saqueste los Padres Sanctos.

eres Rey de los Reyes | é de todel mundo Padre;

á ti adoro é creo | de toda voluntad,

é ruego á San Peydro | que me ayude á rogar

por mío Cid el Campeador | que Dios le curie de mal,

quando hoy nos partimos, | en vida nos faz iuntar.

La oración fecha | la Misa acabada la han:

salieron de la Eglesia, | ya quieren cavalgar.

El Cid á Doña Ximena | ybaia abrazar:

doña Ximena al Cid | la manol'va besar,

llorando de los ojos ¡ que non sabe que se far.

E él á las niñas | tornólas á catar,

á Dios vos acomiendo fijas | é á la mugier é al Padre Spiritual,

Agora nos partimos, | Dios sabe el ajuntar:

llorando de los ojos | que non viestes á tal,

asis'parten unos d'otros | como la uña de la carne.

Myo Cid con los sos vasallos | pensó de cavalgar,

á todos esperando | la cabeza tornando va

10 Batalla de Alcocer.

Las aces de los moros ¡ y as inueuen adelant, pora myo Cid e a los sos | a manos los tomar, Quedas sed, mesnadas, | aquí en este logar, non de ranche ninguno ! fata que yo lo mand^.

Enbraean los escudos ¡ delant los corazones, abaxan las lanzas I a buestas de los pendones, encunaron las caras | de suso de los arzones, y uan los ferir | de fuertes coracones «Ferid los, caualleros | por amor de caridad! Yo so Ruy Díaz, el Cid j Campeador de Biuarl» Todos fieren en el az | do está Pero Vermúez. Trezientas lanzas son, i todas tienen pendones; senos moros mataron, | todos de senos colpes. A la tornada que fazen | otros tantos son. Veríedes tantas lanzas | premer e alear, tanta adagara | foradar e passar, tanta loriga | falssa desmanchar, tantos pendones blancos | salir vermeios en sangre, tantos buenos cauallos | sin sos dueños andar. Los moros laman Mafomat | e los christianos santi Yague. Caycn en un poco de logar | moros muertos mili e CCC ya. ¡Qual lidia bien | sobre exorado arzón mió Cid Ruy Díaz | el buen lidiador; Mynaya Albarfañez | que Qorita mandó, Martin Antolinez, | Burgalesdepro,

Muño Gustioz, | que fue so criado!

Desí adelante, | quantos que y son acorren la seña | e á myo Cid el Campeador. A Mynaya Albarfañez | matáronle el cauallo bien lo acorren | mesnadas de christianos. La lanza a quebrada, | al espada metió mano, Mager de pie | buenos colpes va dando. Violo myo Cid | Ruy Díaz el Castelano, acostós á un Aguazil | que teme buen cauallo, diol tal espadada | con el so diestro brazo, cortól por la cintura, | el medio echó en campo. A Mynaya Albarfañez j yual dar el cauallo:

«Caualgad, Mynaya, j vos sodes el myo diestro brazo»

Myo Cid Ruy Díaz, ¡ el que en buen ora nasco al Rey Fariz | IIJ colpes le avie dado; los dos le fallen | e el unol ha tomado, por la loriga ayuso | la sangre destellando; boluió la Rienda | por yrsele del campo.

Por aquel col pe | raneado es el fonsado

A Mynaya Albarfañez j bien landa el cauallo,

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daquestos moros i mató XXXIIIJ; espada taiador, | sangriento trae el brazo, por el cobdo ayuso ¡ ia sangre destellando..

(Te do de R. Menéndez Phlal.)

Rodrigo ó poema de las mocedades del Cid.

Primera hazaña del Cid

Rodrigo, fijo de Don Diego j e nieto de Layn Calvo E nieto del conde Ñuño Alvares de Amaya | 9 viznieto del rey de León dose años avia por cuenta | e aun los trese non son. Nunca se viera en Jit j ya quebré vale el corazón. Cuéntase en los cien lidiadores | que quiso el padre o que non E los primeros golpes suyos | e del conde Don Gomes son. Paradas están las hazes ¡ e comiensa á lidiar. Rodrigo mató al conde, | ca non lo pudo tardar. Venidos son los ciento ! e pienssan de lidiar. Enpos ellos salió Rodrigo | que los non da vagar. Prisso á dos fijos del conde | a todo su mal pesar, a Hernán Gomes e Alfonso Gomes, ¡ e trá jólos á Bivar. Tres fijas había el conde, | cada una por cansar e la una era Elvira Gomes | e la mediana Aldonsa Gomes e la otra Ximena Gomes la menor

Cuando sopieron que eran presos los hermanos | e que era muerto el padre, paños visten brunitados | e velos a toda parte (estonce la avían por duelo; | agora por gozo la traen) salen de Gorma» | e vanse para Bivar. Violas venir Don Diego j e a recibirlas sale. «¿Donde son aquestas freyras | que algo me vienen demandar. > «Desirvos hemos, señor, 1 que non avernos por que vos lo negar. Ffijas somos del conde don Gormas, | e vos le mandastes matar Prissístesnos los hermanos, | e tenédeslos acá . E nos mugieres somos, | que non ay quién nos anpare » E*sas oras, dixo Don DLgo: i «No devédes a mi culpar; peditlos á Rodrigo, ¡ sy vos los quiere dar. Prometolo yo a Christus, | a mi non me puede pessar. ■> Aquesto oyó Rodrigo, { comenzó de fablar: «Mal fesistes, señor, | de vos negar la verdal; que yo seré vuestro fijo, ! e seré de mi madre. Parat mientes al mundo, | señor, porcaridat. Non han culpa las fijas | por lo que fizo el padre. Datles a sus hermanos, | que muy menester los han. Contra estas dueñas | mesura devedes catar.» Ally dixo Don Diego: j «Fijo, mandátgelos dar. > Sueltan los hermanos: j a las dueñas los dan. Quando ellos se vieron fuera en salvo, ¡ comenzaron de fablar: «Quinse dias possieron de plaso | a Rodrigo e a su padre,

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que los vengamos quemar | de noche en las casas de Bivar.»

Ffabló Ximena Gomes la menor: | «Mesura», dixo, «hermanos por amor de

Yrme he para Zamora, | al rey Don Fernando querellar, [caridat

e mas flncaredes en salvo | e el derecho vos dará.»

Alli cavalgó Ximena Gomes, I tres doncellas con ella van,

e otros escuderos | que la avian de guardar.

Llegaba á Qamora, | do la corte del rey está,

llorando de los ojos | e pediendo piedat.

«Rey, dueña so lasrada | e aveme piedat.

Orphanilla finqué pequeña | de la condesa mi madre

Ffijo de Diego Laynes | flssome mucho mal;

prissome mis hermanos, J é matóme á mi padre.

A vos que sodes rey | vengóme a querellar.

Señor, por merced, | derecho me mandat dar. »

Mucho pessó al rey, | e comensó de tablar:

«En grand coyta son mis reynos: | Castilla aleárseme ha;

e si se me alean Castellanos, | ffaserme han mucho mal.»

Cuando lo oyó Ximena Gome3, | las manos le fué bessar.

Merced, «dixo», señor; | non lo tengades a mal.

Mostrarvos he assosegar a Castilla ! e a los reynos otro tal.

Ditme a Rodrigó por marido, | aquel que mató a mi padre.»

Quando aquesto oyó el conde don Ossorio, | amo del rey don Fernando,

tommó el rey por las manos, | e aparte yba sacallo

«Señor, ¿qué vos semeja, | que don vos ha demandado?

mucho la devede3 agradecer | al padre apoderado.

Señor, enbiat por Rodrigo | e por su padre privado.»

Apriessa fasen las cartas, | que non lo quieren tardar

(Teocto de Duran.

Los Infantes de Lara.

Fragmentos del cantar de gesta de los Infantes de Lara, sacados de las

REFUNDICIONES DE LA CRÓNICA GENERAL, POR D. RAMÓN MENÉNDEZ PlDAL.

Gonzalo Gustioz contemplando las cabezas de sus hijos.

Tomó primero en sus brazos | la de Don Muño Salido e razonara con ella | como si fuera vivo: 'Salve vos Dios, Muño Salido, | mi compadre e mi amigo de qué fué de los míos fijos | que en vuestras manos ove metidos, porque en León e en Castilla | érades vos muy temido, e de mejores que vos | érades servido. De Dios seades perdonado,— mi compadre e mi amigo, si fuesíe vos en consejo | con su tío Don Rodrigo, lo que non fariades voí | por lo que en vos no avia visto. Catariades los agüeros | como amo e padrino; non vos querría creer | Goncalo González mi hijo, ca se doldría de mí, ¡ porque yacía en cativo. E perdonatme, compadre | e mi buen amigo,

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que mucha gran falsedat | sobre vos había dicho La cabeca de Don Muño Salido | tornóla en su lugar, e la de Diego Goncalez | en los brazos fué a tomar; e mesando sus cabellos | e las barbas de su faz; «Señero so e mezquino 1 para estas bodas bofordar. Fijo Diago Goncalez, | a vos amava yo más, fazialo con derecho, | ca vos naciérades ante, grant bien vos quería el conde, | ca vos érades su alcalle, también tovistes su seña | en el vado de Cascajar; a guisa de mucho ardido | muy onrrada la sacas íes fiziestes en este día, | fijo, un ensayo muy grande, ca vos alzastes la seña | e metístesla en la mayor haz fué tres vezes abaxada | e tres vezes la alcastes, e matastes con ella | dos reys e un alcayde. Desen arriba, los moros | oviéronse de arrancar, metiense por las tiendas, | que non avien vagar; muy bien sirviestes al conde, | cayéndoles en alcance. Bueno fuera Ruy Velázquez | si ese día finase! Trasnocharon los moros, | fuéronse para Gormaz, dióvos ese día el conde, | Caraco por heredat, la media poblada es ¡ e la media por poblar.» Desque vos moristes, fijo, | lo poblado se despoblará. La cabeza de Don Diago ¡ entonce fué a besar, e alimpiándola con lágrimas, | volviérala a su lugar. Cada uno como nasció | así las yua tomar. La cabeya de Don Martín Goncalez | en sus brazos la tomava; *0, fijo Martín Goncalez, i persona mucho onrrada. ¡Quién podríe asmar que en vos | avie tunta buena maña! atal jugador de tablas | non lo avie en toda España, bien e mesuradamiente | uos fablávades en plaza. Que yo viva o que muera, | de mi ya non me incala, mas mucho fiero duelo | de vuestra madre Doña Sancha, sin fijos e sin marido, I fincará tan desconortada. La cabeca de Martín Goncalez | luego llorando dexava e la de Suero Goncalez | en los brazos la tomava. Ya, fijo Suero Gonc lez, | cuerpo tan bu< no e leal, de las vuestras buenas mañas | un rey se devie pagar; de aves érades maestro, | non avie vuestro par en cacar muy bien con ellas | e a su tierapo las mudar. Malas bodas vos guisó | el hermano de vuestra madre, a mi metió en cativo. ¡ a vos levó á descabezar; los que oy son por nascer | traydor le llamarán.

Desi besó la cabeca | e púsola en su lugar: la de Goncalo Goncalez | en brazos la fué tomar, remesando sus cabellos, | faziendo duelo muy grande: «Fijo Goncalo Goncalez, | á vos amava vuestta madre: E las vuestras buenas mañas, | ¿quí las podríe contar? buen amigo para amigos | e para señor leal;

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eonoscedor de derecho, ¡ ama vades lo judgar; en armas mucho esforzado, | a los vuestros franquear; alancador de tablado: | nunca orne la vido tal; en cámara con las dueñas, | mesurado en el fablar dávadesles vuestras donas | muy de buena voluntad; menester avia agudeza | quien con vos se razonase, e mucho serie agudo | si lo peor non levase. Los que me temíen por vos ¡ enemigos me serán: aunque yo torne a Lara, ¡ nunca valdré un pan non he pariente ni amigo | que me pueda vengar. Más me valdría la muerte | que veer este pesar. » La cabeca de las manos | sobre las otras se le cae e dio en tierra amortecido | que de non &avie parte: pesó mucho á A Imancor | e comenzó de llorar.

El conde Fernán González.

Fragmento de la Crónica rimada ó Poema de las mocedades en que se refiere cómo el conde fernán gonzález hizo á" castilla indepen- DIENTE de León.

E non quería obedecer el conde j a moro nin christiano, e enbiól desir al rey de León | fijo de don Suer > de Casso, (don Alfonso avia por nombre). | El Rey embió al conde enplasarlo, quel veniesse a vistas | e fué el conde muy pagado, óaualgó el conde ¡ como orne tan losano, e a los treinta dias contados i fué el conde al plaso. El plaso fué en Saldaña | e comecóle él a pregunta lo: E yo marauillado me fago, | conde, como sodes ossado de non me venir a mis cortes i nin me bessar la mano, ca siempre fué Castilla | de León tributario, ca León es regno | e Castilla es condado.» Essas oras dixo el conde: ¡ «Mucho andades en vano; vos estadas sobre buena muía gruessa | e yo sobre buen cauallo Porque vos yo sofri, | me fago mucho marauillado en aver señor Castilla | e pedirle vos tributaryo.» Essas oras dixo el R y: | «En las Cortes será jusgado si obedecerme deuedes, | si non, ftncatvos *m saluo.» Essas oras dixo el conde: | «Lleguemos y privado.» En León son las cortes, | llegó el conde losano; un cauallo lieua preciado i e un asor en la mano, e comprógelo el Rey | por aver monedado:

en treynta e cinco mili maravedís | fué el cauallo e el asor apreciado, al gallarín gelo vendió el conde | que gelo pagasse a día de plazo. Largos plasos passaron ¡ que no fué el conde pagado, Nyn quirie ir a las cortes ¡ a menos de entregarlo. Con fijos e con fijas | e con mugieres castellanos

van a las Cortes de León j

El conde Fernán González | dixo al Rey atanto:

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«Rey, non verné á vuestras cortes | a menos de ser pagado del auer que me deuedes j de mi asor e de mi cauallo.», Cuando contaron el auer, | el Rey non podia pagarlo; tanto creció el gallaryn ¡ que lo non pagaría el regnado, Venieron abenencia | el Rey e el conde Losano que quitasse a Castilla. | El conde fué mucho pagado. Plógol al conde | quando oyó este mandado. Assy sacó a Castilla | el buen conde don Fernando.

(Jexto de Duran.)

C. POEMAS DE IMITACIÓN

Vida de /ttadona Santa María Egipciaca

Penitencia de la Santa.

Quando houo ffecho su iornada Sso vn árbol fue albergada. Alli priso posada, Hon muchos anyos fflzo morada. Sus capatas e todos sus panyos Bien le duraron ss ete anyos. Después andido quarenta anyos Desnuda e ssin panyos. Por grant viento et grant friura Desnuda va ssin vestidura. Vn poco come de su pan, Después duerme fasta la man. Nol semeiadaquell logar Para adelante sse quiere mudar. Manyana sse leuantó María, Contra oriente prendé la via. Tanto anda noches e dias, E tanto ffalló dásperas vias, A tanto entró en la montanya, Montesa sse fizo e muy estranya; Mas non oluidó noche e dia de rogar á Santa María. Toda hora le miembra lo quel dixiera E lo que con ella pusiera. Como ia metiera por fiador Ante la ymágen de su Senyor. Toda sse mudó dotra f figura Qua non ha panyos nin vestidura. Perdió las carnes e la color Que eran blancas como la flor. E lo sus cabellos que eran ruuios Tornaron blancos e suzios; Las sus orejas que eran alúas

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Mucho eran negras é pegadas.

Entenebridos auie los oíos,

Perdidos auie los mencoios.

La boca era enpelecida,

Derredor la carne muy denegrida.

La faz muy negra e arrugada

De frió viento e elada.

La barbiella e el su grinyon

Ssemeia cabo de tizón.

Tan negra era ssu petrina

Como la pez e la resina.

En ssus pechos non auia tetas

Como yo cuydo eran secas.

Bracos luengos e ssecos dedos

Quando los tiende ssemeian espedos

Las vnyas eran conuinientes,

Que las taiaua con los dientes.

El vientre auie sseco mucho

Que non comie nengun conducho.

Los piedes eran quebrajados

En muchos logares eran plagados.

E por nada non se desuiaua \

De las espinas on las ffallaua.

Semeiaua cortés

Mas non le fallía hi res.

Quando huna espina la Aria

Vno de sus pecados perdía.

E mucho era ella gozosa

Porque suffrie tan dura cosa.

Libre deis tres Reys d'Orient.

(Leyenda de Dimas el buen ladrón y de la huíd'a á Egipto)

La uéspeda nin come nin posa | siruiendo á la Gloriosa

E ruegal por amor di piedat |

que non la caya en pe-ar | e que su fijo le de ha banyar.

La Gloriosa diz: banyatle |

e fet lo qne quisieredes | que en vuestro poder nos tenedes

va la huéspe a correntera | e puso del agua en la caldera.

De que el agua houo asaz caliente | el ninyo en brazos prende.

Mientre lo banya, álnon faz | sino cayer lágrimas por su faz.

La Gloriosa la cataua, | demandól por que lioraua;

«Huéspeda, ¿por qué Horades? | Non me lo celedes, sitien avades».

Ella dixo: «Non lo celaré amiga, | mas queredes que vos diga.

Yo tengo tamanya cueyta | que querría seyer muerta.

Vn fijuelo que hauía ¡ que parí el otro día,

afélo allí don yaz gafo | por mi pecado despugado.»

La Gloriosa diz: «Dátmelo, varona | Yo lo banyaré que no ascorosa

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e podedes dezir que en este annyo | non puede auer meior vannyo.

Ffué la madre e púsolo en los bracos, | a la Gloriosa lo puso en las manos.

La Gloriosa lo metió en el agua | do banyado era el Rey del cielo e de la tierra.

La vertud fué fecha man a mano; | metiól gafo e sacól sano.

En el agua fincó todo el mal. | Tal lo sacó com vn cristal.

Quando la madre vio al fijo guarido, ¡ gran alegría a consigo.

«Huéspeda, en buen día á mi casa viniestes | que a mi fijo me diestes..

Et aquell ninyo que allí yaz | que tales miragros faz

A tal es mi esperanca ¡ que Dios es sines dubdanca...

( Texto de .Tañer.)

Disputa del alma y el cuerpo.

Si queredes oir i lo que vos quiero dezir dizré uos lo que | nol uos í quedo fallir. Un sábado exient j domingo amanezient, ui una grant uisión ¡ en mió leio dormient: eran asemeiant | que so un lenzuelo nueuo jazía un cuerpo | de uemne muerto; ell alma era fuera | e f uert mientre que plera ell alma es ent esida, | desnuda ca non uestida, e guisa d' un ifant | fazíe duelo tan grant. Tan grant duelo fazíe | al cuerpo maldizie, fazi tan grant de duelo | e maldizie al cuerpo: al cuerpo dixo el alma | ¡de ti lieuo mala fama! tot siempre i' maldizré i ca por ti penaré que nunca fecist cosa | que semeiás fermosa, ni de nog ni de día j de lo que io quería; nunca f ust a altar— por j buena oferda dar ni diezmo ni primicia | ni buena penitencia; ni fecist oración | nunca de corazón cuando iuas all' elquería | sentábaste a conseia í fazies tos conseios | e todos tos trebeios; apóstol ni mártir | nunca quirist seruir, iure por la tu tiesta | que no curaríes fiesta; nunca de ningún santo | no curest so disanto, mas no t' farais los santos aiuda | más que a una bestia muda; mezquino mal fadado | ta' mal ora fuest nado! que tu f ueste tan rico | agora eres mesquino dim ¿o sont tos dineros | que misist' en estero? ¿ó los tos marauedís | azarís et melequís que solies manear | et a menudo contar? ¿ó son los palafrés | que los cuendes ie los res te solien dar | por to loseniar? ¿los cauallos corrientes | las espuelas punentes, las muías bien andantes, | asuneras tramantes, los frenos esorados, | los petrales dorados las copas de oro fino | con que bebies to vino?

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¿dó son tos bestimentos | o los tos guarnimentos que solies vestir | e también te...

(Texto de Menéndez Pidal.)

D. PRIMER POEMA LÍRICO CASTELLANO Rasón feyta de amor ó Romance de Lope de fI\oro$.

En el mes d' Abril, después yantar, Estava so un olivar; Entre cimas d' un mancanar Un vaso de plata vi estar; Pleno era dun claro vino Que era verme jo é fino, Cubierto era de tal mesura No lo toca la calentura. Una dueña lo y ovo puesto Que era señora del uerto, Que, cuan su amigo viniese, Daquel vino á bever le diesse. Que de tal vino oviesse En la mana quan comiesse, E dello oviesse cada dia, Nunca mas enfermarya. Arriba del mancanar Otro vaso vi estar; Pleno era dun agua fryda Que en el mancanar se nacia. Beviera déla de grado, Mas oví miedo que era encantado. Sobre un prado pus mi tiesta Que non fisiese mal la siesta; Partí de mi las vistiduras Que nom flsies mal la calentura. Plegué á una fuente perenal, Nunca fué omne que viese tall; Tan grant virtud en si avia, Que de la frydor que d'i yxia, .O. pasadas á derredor. Non sintryades la calor. Todas yervas que bien olien La f uent cerca si las tenie;

Y es la salbia, y sson las rosas,

Y el liryo é las violas; Otras tantas yervas y avia

Que el sol nombrar no las sabría. Mas ell olor que d'i yxia A omne muerto rressucetarya. Prys del agua un bocado

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E f uy todo esf ryado;

En mi mano prys una flor.

Sabet, non toda la peyor,

E quis cantar de fin amor;

Mas vi venir una doñee ia,

Pues nací non vi tan bella

Blanca era é bermeia,

Cábelos cortos sobrell oreia,

Fruente blanca é locana,

Cara fresca como mangana,

Naryz egual é dereyta,

Nunca viestes tan bien feyta;

Oíos negros é rridientes,

Boca á rrason é blancos di antes,

Labros vermeios non muy delgados,

Por verdat bien mesurados;

Por la centura delgada

Ben estante é mesurada.

El manto é su brial

De xamet era que non d'al;

Un sombrero tien en la tiesta

Que nol flziesse mal la siesta;

Unas luvas tion en la mano,

Sabet, non ielas dio vilano.

l)e las flores viene tomando,

En alta voz d'amor cantando,

E decía: «{Ay, meu amigo,

Si me veré y amas contigo!

¡Aoy et sempre é amaré

Quanto que biva seré!

Porque eres escolar

Quisquiere te devria mas amar.

Nunqua ooí de homne decir

Que tanta bona manera ovo en si;

Mas amaría contigo estar

Que toda España mandar;

Mas duna cosa so cuitada,

E miedo de seder engañada;

Que dizen que otra dueña,

Cortesa é bela é bona

Te quiere tan gran ben,

Por ti pierde su sen,.

E por eso é pavor

Que á esa quieras maior

Mas s'io te vies una vegada

A plan me queryes por amada»...

(Texto de Menéndez y Pelayó).

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E. PRIMER POEMA DRAMÁTICO CASTELLANO Auto de los Reyes Majos.

ESCENA II

Gaspar.

Baltasar.

Gaspar. Melchor.

Gaspar.

Melchor.

Baltasar.

Gaspar y Melchor.

Dios uos salve, sénior; sodes uos strelero?

dezidme la uertad, de uos sábelo quiro.

Vedes tal marauila?

nacida es una strela.

Nacido es el Criador,

que de las gentes es sénior.

Iré, lo aorare.

Yo otrosí rogar lo e.

Séniores á qual tirra, o queredes andar?

queredes ir conmigo al Criador rogar?

Auedes lo ueido? io lo uo aorar.

Nos irnos otrosi, sil podremos falar.

Andemos tras el strela, ueremos el logar.

Cumo podremos prouar si es homne mortal

o si es rei de térra o si celestrial?

Queredes bine saber cumo lo sabremos?

oro, mira y acenso a el ofrecremos:

si f ure rei de térra, el oro quera;

si fure omne mortal, la mira tomará;

si rei celes rial estos dos dexará,

tomará el encenso quel pertenecerá.

Andemos i asi lo fagamos.

ESCENA III

Gaspar y los otros dos Reyes, á Herodes.

Salue te el Criador, Dios te curie del mal un poco te dizeremos, non te queremos al, Dios te de longa uita i te curie de mal; irnos en romeria aquel rei adorar que es nacido in tirra, nol podemos fallar.

Herodes. Que decides, o ides? á quin i des buscar?

de qual térra ueriides, o queredes andar? Decid me uostros nombres, no m'los querades celar.

Gaspar. A mi dizen Gaspar,

est otro Melchor, ad achest Baltasar.

Rey, un Rey es nacido que es sénior de tierra

que mandará el seclo en grant pace siues gerra.

Herodes. ¿Es asi, por uertad.

Gaspar. Si, rei, por caridad.

Herodes. ¿Y cumo lo sabedes?

¿ia prouado lo auedes?

- 21 -

Gaspar. Rei. uertad te dizremos

que prouado lo auemos...

(Texto de Menéndez Pidal.)

F. POEMAS DEL MESTER DE CLEREZÍA

poemas del maestro Gonzalo de Berceo (12. ..-1264?).

Vida del glorioso confesor Santo Domingo de Silos

El rey don Fernando, que mandaba León, Burgos con la Castiella, Castro, e Carrion, Amos eran hermanos, una generación, Era de los sus reinos Monte Doca moion. Vino a Sant Millán, moviólo el pecado, Por qual cueta que era vinie desaborgado. Demandó al con viento quando fué albergado, Bien gelo entendieron, que non vinie pagado.

Abbat, dixo el rey, quiero que me oyades, Vos, e vuestro conviento los que aqui morades, Porque es mi venida quiero que lo sepades, Qui escusar non vos puedo, quiero que me valades.

Contarvos mi fachenda Ferie luenga tardanza, Que las razones luengas sempre traen oianza, Abreviarlo quiero, e non fer alonganza, Quiero de los thesoros, que me dedes pitanza.

Mis abuelos lo dieron, cosa es verdadera, Esto, e lo al todo de la sazón primera, Presten a mi ahora, cosa es derechera, Aun los pecharemos por alguna manera.

El 8bbat, e sus fraires fueron mal espantados, Non recudie ninguno, tant eran desarmados, El prior entendiólo que eran embargados, Recudiol, e dixol unos dichos pesados.

Rey, diz, merced te pido, que sea escuchado, Lo que decjrte quiero, non te sea pesado, Pero que so de todos de seso mas menguado, Cosa desaguisada non dizré de mi grado. Tus abuelos ficieron este sancto ospital, Tu eres padrón dende, e sennor natural; Si esto te negassemos fariamoslo muy mal, Pecaríamos en ello pecado criminal.

Los qui lo levantaron a la orden lo dieron, Metieron heredades, tesoros ofrecieron, Por dar a Dios servicio por esso lo finieron, Non tornaron por ello desque lo y metieron.

Lo que una vegada a Dios es ofrecido, Nunca en otros usos debe ser metido, Qui ende lo camiasse serie loco tollido,

22 -

En die de el iudicio seríele retrahido.

Si esto por ti viene, eres mal acordado, Si otro lo conseia, eres mal consejado; Rey, guarda tu alma, non fagas tal pecado, Ca serie sacrilegio, un crimen muy vedado.-

Sennor bien te conseio que nada emprendas, Vive de tus tributos de tus derechas rendas, Por aver que non dura la tu alma non vendas, Guárdate ne ad lapidem pedem tuum offendas.

Monge, dixo el rey, sodes mal ordenado, De fablar antel rey, qué vos tizo osado? Paresco de silencio qui non sodes usado, Bien creo que seredes en ello mal fallado.

Sodes de mal sentido, commo loco fablades, Fervos é sin los oios, mucho papeades, Mas conseiarvos quiero, que callado seades, Fablades sin licencia mucho desordenades.

El prior sóvo firme, non dio por ello nada, Rey dixo, yo en esto verdad digo probada, Non serie por decretos, nin por leyes falsada, Tu en loguer prométesme asaz mala sollada.

Yo non lo mereciendo, rey, so de ti mal trecho, Menázasme a tuerto, yo diciendo derecho, Non devies por tal cosa de mi aver despecho: Rey, Dios te defienda, que non fagas tal fecho.

Monge, dixo el rey, sodeL muy razonado, Legista semeiades^a non monge travado, Non me terne de vos, que so bien vendegado, Fasta que de la lengua vos aya estemado.

Todas estas menazas, quel rey contaba, El varón beneyto nada non las preciaba, Quanto él mas dicia, él mas se esforzaba, Pesábale sobeio porque el rey peccaba.

Rey, dixo, mal faces, que tanto me denuestas, Dices con la grant ira palabras descompuestas, Grant carga de pecado echas a las tus cuestas, Que de membres ágenos quiere*» fer tales puestas.

Las erranzas que di<?es con la grant follonía, Et los otros pecados que faces cada dia, Perdónetelos Christo, el fijo de María: Mas de quanto te dixe yo non me camiaría.

Fabló el rey, e dixo: don monge denodado, Fablades commo qui siede en castiello alzado; Mas si prender vos puedo defuera del sagrado, Seades bien seguro, que seredes colgado.

Fabló Sancto Domingo, del Criador amigo: Rey, por Dios que oyas esto que te digo: En cadena te tiene el mortal enemigo, Por esso te enciende que barages conmigo.

La ira, e los dichos adúcente grant danno,

- 23

El diablo lo urde, que trahe grant enganno. Embargado so mucho, rey, del tu soaanno, Quantos aqui sedemos yacemos en mal banno.

Puedes matar el cuerpo, la carne mal traer, Mas non as en la alma, rey, ningún poder: Dizlo el Evangelio, que es bien de creer, El que las almas iudga, esse es de temer.

Rey , yo bien te c.nseio rommo a tal sennor. Non quieras toller nada al sancto confessor, De lo que ofreciste non seas robador, Si non, ver non puedes la faz del Criador.

Pero si tu quisieres ios thesoros levar, Nos non te los daremos, vételos tu tomar, Si non los amparare el padrón del logar, Nos non podremos, rey, contigo baraiar.

Esforia del sennor San Millán.

Batalla de Simancas.

Moviéronse las huestes, tovieron sue carrera, Por acorrer al rey ca en porfazo era; Mas quando aplegó la punta delantera, Ya pisaban los reys el suelo de la era.

Ya eran en el campo entrambas las partidas, Avian ambos los reys mezcladas las f eridas, Las azes de los moros ya eran embaydas, Ca la ira de Xpo las avie confondidas.

Sennores e amigos quantos aqui seedes, Si escuchar quisieredes, entenderlo podedes, Qual acorro lis trajo el voto que sabedes, E Dios commo lis fizo por ello sues mercedes.

Quando estaban en campo los reys, azes paradas, Mezclaban las ferida's, las lanzas abaxadas, Temiense los christianos de las otras mesnadas, Ca eran ellos pocos, e ellas muy granadas.

Mientre en esta dubda sedien las buenas yentes, Asuso contral cielo fueron parando mientes: Vieron dues personas fermosas e lucientes, Mucho eran mas blancas que las nieves recientes.

Vinien en dos caballos plus blancos que cristal, Armas quales non vio nunqua omne mortal. El uno tenie croza, mitra pontifical, El otro una cruz, omne non vio tal.

Avien caras angélicas, celestial figura, Descendien por el aer a una grant pressura, Catando a los moros con tur va catadura, Espadas sobre mano, un signo de pavura.

Los christianos con esto foron mas esforzados, Fincaron los ynoios en tierra apeados, Firien todos los pechos con los punnos cerrados,

2!

Prometiendo emienda a Dios de sus peccados.

Quando cerca de tierra fueron los caballeros, Dieron entre los moros dando golpes certeros, Ficieron tal domage en los mas delanteros, Que plegó el espanto a los mas postremeros.

A vuelta destos ambos que del cielo vinieron, Af orzaron christianos, al ferir se metieron, Iuraban los moriellos por la ley que prisieron, Que nunqua en sos días tal priesa non ovieron.

Csien a muy grant priessa los moros descreídos, Los unos desmembrados, los otros desmedridos, Repisos eran mucho que hi eran venidos, Ca entendien del pleyto que serien mal exidos.

Cuntiolis otra cosa que ellos non sonnaban, Essas saetas mismas que los moros tiraban, Tornaban contra ellos, en ellos se fincaban, La fonta que ficieron cara-inent la compraban.

El Duelo que fizo la Virgen María el día de la. Pasión de su fijo.

Ai Fiio querido, sennor de los sennores! lo ando dolorida, tu pades los dolores; Dante malos servicios vasallos traydores: Tu sufres el lacerio, io los malos sabores.

Fiio el mi querido de piedat granada, Por qué es la tu Madre de ti desemparada? Si levarme quisieses seria tu p gada, Que fincaré sin ti non bien acompannada.

Fiio, <¿erca de ti querrria io fina, Non querría al sieglo sin mi Fiio tornar: Fiio Sennor e Padre, denna a mi catar: Fiio ruego de Madre nol debe rehusar.

Fiio dulz e sombroso, tiemplo de caridat, Archa de sapiencia, fuente de piedat, Non desses a tu Madre en tal soQiedat, Quanon saben conocer mesura nin bondat.

Fiio, tu de las cosas eres bien sabidor, Tu eres de los pleitos sabio avenidor, Non desses a tu Madre en esti tai pudor Do los sanctos enforcan e salvan al traydor.

Fiio, siempre oviemos io e tu una vida, lo a ti quissi mucho, e fui de ti querida: lo siempre te crey, e fui de ti creyda, La tu piadat larga ahora me oblida.

Fiio, non me oblides e lievame contigo, Non me finca en sieglo mas de un buen amigo, luán, quem dist por fiio, aqui plora conmigo: Ruégote quem condones esto que io te digo.

Ruégote quem dones esto que io te pido,

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Assaz es pora Madre esti poco pidido: Fiio, bien te lo ruego, e io te me convido Que esta petición non caya en oblido.

Recudió el Sennor, dixo palabras tales: Madre, mucho me duelo de los tus grandes males, Muevenme tos lágrimas, los tus dichos capdales, Mas me amarga est-o que los colpes mortales.

Madre, bien te lo dixi, mas aslo oblidado, Tuélletelo el duelo que es grant e pesado. Porque fui del Padre del cielo enviado Por recibir martirio, seer crucjfigado.

Madre, tu bien lo sabes de omnes bien certeros De qual guisa pecaron los parientes primeros, Commo los decibieron los diablos arteros Dicjendolis mentiras los malos losengeros.

Perdieron paraíso e perdieron la vida, Toda su generación por ellos fue perdida, La puerta del buen uerto luego fue concluida, Nunqua fue mas abierta fasta la mi venida.

fl\Hagros de Nuestra Señora.

Amigos e vasallos de Dios omnipotent, Si vos me escuchásedes por vuestro consiment, Querriavos contar un buen aveniment: Terrédeslo en cabo por bueno verament,

Yo maestro Gonzalvo de Berceo nomnado Yendo en romería cae$i en un prado Verde é sencido, de flores bien poblado, Lo^ar cobdiciaduero para omne cansado,

Daban olor sobeio las flores bien olientes, Refrescaban en omne las caras e las mientes, Manaban cada canto fuentes claras corrientes, En verano bien frias, en y vierno calientes.

Avie hy grant abondo de buenas arboledas, Milgranos e Agüeras, peros e mazanedas, E muchas otras fructas de diversas monedas; Mas non avie ningunas podridas nin acedas.

La verdura del prado, la olor de las flores, Las sombras de los arbores de temprados sabores, Refrescáronme todo, e perdi los sudores: Podrie vevir el omne con aquellos olores.

Nunqua trobé en sieglo logar tan deleitoso, Nin sombra tan temprada, nin olor tan sabroso, Descargué mi ropiella para iacer mas vicioso, Póseme á la sombra de un arbor fermoso;

Yaciendo á la sombra perdí todos cuidados. Odí sonos de aves dulces e modulados; Nunqua udieron omnes órganos mas temprados, Níd que formar pudiessen sones más acordados. . .

26

MILAGRO XI

Era en una tierra un orane labrador, Que usaba la reía mas que otra labor: Mas amaba la tierra que non al Criador, Era de muchas guisas omne revolvedor.

Facie una enemiga, faciela por verdat, Cambiaba los moiones por ganar eredat: Fa ie a todas guisas tuerto e falsedat, Avie mal testimonio entre su vecindat,

Querie, peroque malo, bien a Sancta María, Udie sus miráculos, dabalis acogía: Saludábala siempre, diciela cada dia Ave gracia plena que parist a Messía.

Finó el rastrapaia de tierra bien cargado, En soga de diablos fue luego cativado, Rastrábanlo por tienllas de coces bien s >bado, Pechábanli á duplo el pan que dio mudado,

Doliéronse los angeles desta alma mesquina, Por quanto la levarían diablos en rapiña; Quisieron acoirelli, ganarla por vecina, Mas para fer tal pasta menguábalis fariña,

Si lis dicien los angeles de bien una razón, Qiento dicien los otros, malas qua buenas non: Los malos á los bonos tenienlos en rencón, La alma por peccados non issie de preson,

Levantosse un ángel, disso: io so testigo, Verdat est, non mentira, esto que io vos digo: El cuerpo, el que trasco esta alma consigo, Fué de Sancta María vassallo e amigo,

Siempre la ementaba a iantar e a cena; Dicieli tres palabras: Ave gracia plena; La boca por qui essie tan sancta cantilena, Non merecie iacer en tan mala cadena,

Luego que esti nonme de la sancta reyna Udieron los diablos, cogieron ssada hiña, Derramáronse todos commo una neblina, Desampararon todos a la alma mesquina,

Vidieronla los angeles seer desamparada, De piedes e de manos con sogas bien atada, Sedie commo oveia que iace ensarzada, Fueron e adussieronla pora la sua maiada,

Nomne tan adonado e de vertut atanta Que á los enemigos seguda e espanta, Non nos debe doler nin lengua nin garganta, Que non digamos todos: Salve Regina Sancta.

(Texto de .Tañer.)

- 27

Libro de Appollonio.

Apolonio reconoce á su hija Luciana.

{Habla Luciana). Por la gracia del cielo que me quiso ualler non me pudo ninguno fasta aqui uencer, diéron-me omnes buenos tanto de su auer, por- que pague mi amo de todo mío loguer.

Entre las otras cuytas esta mes la peyor, a omne que buscaua seruicio e amor, ame aontada a tan gran desonor, deuria tan gran soberuia pesar al Criador.

Ay rey Apolonyo, de ventura pesada, si ssopksses de tu fija tan mal es aontada, pesar auries e duelo, e seria bien vengada; mas cuydo que non biues, onde non sso yo buscada.

De padre nin de madre por mios graues pecados, non sabré elciminterio do fueron ssoterrados; tráyen-me como a bestia ssiempre por los mercados, de peyores de mi faziendo sus mandados.

Reuiscó Apolonyo, plogol de coraron, entendió las palabas que vinien por razón; tornóse contra ella, demandol si mintie o non, preguntol por parauia de grado el uaron.

Duenya, si Dios te dexe al tu padre veyer, perdóname el fecho, darte de mió auer; erré con feilonía puedes lo bien creyer, ca nunqua fiz tal yerro nin lo cuy fazer .

Demás, si me dixieses qua puede te membrar el nombre del amo que te ssolie criar, podriemos nos por ventura amos alegrar, lo podria la fija, tu el padre cobrar.

Perdonólo la duenya, perdió el mal taliento, dio á la demanda ley al recudimiento, la ama, dice, de que siempre menguada me siento, dixéronle Licórides, sepades que non uos miento.

Vio bien Apolonyo que andaua carrera, entendió bien sen es falla que la su fija era, salló fuera del lecho luego de la primera, diziendo, valme, Dios, que eres vertut ueral

Prísola en sus braceos con muy grant alegría, diziendo, ay mi fija, que yo por uos muria; agora he perdido la cuyta que auia, fija, no amaneció pora mi tan buen dia.

Nunqua este dia no lo cuydé veyer, nunqua en los mios bracos yo uos cuydé tener, oue por uos tristicia, agora he placer, siempre auré por ello a Dics que gradeeer.

Comencó a llamar, venir los mios vasallos, sano ea Apolonyo, ferit palmas e cantos.

2.s

echat las coberteras, corret vuestros cauallos, alcat tablados muchos, penssat de quebrantar -los.

Penssat como fagades fiesta grant e complida, cobrada he la fija que hauia perdida, buena fué la tempesta, de Dios fue permetida, por onde nosouiemos a fer esta venida.

Libro de jllexandre.

Descripción de los palacios de Poro.

El lugar era plano rica ment assentado, auondado de caca se quier e de uenado, las montañas bien cerca do pacie el ganado, verano e innuierno era bien temprado.

Furon los palacios de bon mestre assentados, furon maestramiente a quadra compassados, en pena uiua furon los cimientos echados, per agua nen per fuego non serien desitados.

Eran bien enluziadas e firmes las paredes, non le fazien mengua sáuanas nen tapedes, el techo era pintado a lagos e a redes, todo doro fino, como en Dios creedes.

Las portas eran todas de marfil natural, blancas e reluzientes como fino cristal; los entaios sotiles, bien alto el real, casa era de rey, mas bien era real.

Quatrocientas colunpnas auie en essas casas, todas doro fino capiteles e basas: non serien más luzientes se fussen biuas brasas ca eran bien bruñidas, bien claras e bien rasas.

Muchas eran las cámaras, todas con sus sobrados de ciprés eran todos los maderos obrados, eran tan sotil-mientre entressi enlacados, que non entenderle omne do furan aiuntados.

Pendien de las colunpnas derredor de la sala una muy rica uinna, de meior non uos incala: leuaua foias doro grandes como la palma: querría de grado auerlas tales, se Dios me uala.

Las vnas eran fechas muy de grant femencia; piedras son preciosas todas de grant potencia, toda la peor era de grant magnificencia: el que plantó la uinna fu de grant sapiencia.

Como todas las vinnas son de diuersas naturas, assi las piedras son de diuersas figuras: las unas eran uerdes e las otras maduras, nunca les faz mal gielos nen calenturas.

Ally fallaria omne las bonas cardenielias, e las otras maores que son mas tempraniellas, las blancas alfonsinas que tornan amariellas, las alfonsinas negras que son mas cardenielias.

- 29

Las bonas calagrannas que se quieren alear, las otras moleias que fazen las uieias trotar, la torronts amorosa bona poral lagar, quanto uos omne non podrie dezir nen cuntar.

Dexemos nos la vinna que era muy locaría: que leuaua la uendimia tardía é temprana: digamos del áruol que enna vinna estaua, que azie ni riqueza fiera e adiaua.

En medio del encausto un logar apartado seye rico áruol en medio leuantado, nen era muy grueso nen muy delgado, doro fino era, sotilmientre obrado,

Quantas aues en cielo an uozes acordadas, que dizen cantos dolces menudas e granadas, todas en aquel áraol parecien figuradas, cada una de su natura en color diuisadas.

Todos los estrumentos que usan los ioglares, otros de maor precio que usan escolares, de todos auia hy tres o MI pares, todos bien temprados por formar sus cantares.

A la raiz del áruol bien a XV estados venien unos cañones que abien soterrados eran de coure duro por en esso laurados, todos eran en el áruol metidos, encerrados.

Soprauan cuerno bufetes en aquellos cañones, luego dezien las aues cada uno sus sones, los gayos, las calandras, tordos e los gauiones, el rossinol que dic las fremosas canciones.

Luenga serie la cunta de las aues cuntar, la noche ua ueniendo e quiero destaiar: ya non se qual quisiesse de las otras echar. Quando la cigarra non quiso delexar.

Voluia los estrumentos a buelta connas aues, encordauan acierto las cuerdas connas clanes, aleando e apremiendo fazien cantos suaues, tales que para Orfeo de formar serien graues.

Ally era la música cantada per razón, las dobles que refieren coy tas del coracon, las dolces de las bayla*, el plorant semiton; bien podien toller precio a quantos no mundo son.

Non es en el mundo omne tan sabedor que decir podiesse qual era el dolcor; mientre omne uiuisse en aquella sabor non aurie sede, nen fame, nen dolor.

Podédesuos per otra cosa mucho marauillar, se quisiesse las medias solas farie cantar, se quisiesse la tercia, si quisiesse un par, sotil fu el maestre que lo souo laurar.

80

poema de Fernán González.

Batalla de San Pedro de Arlanza.

Fueron a sus posadas, comentaron a dormir, Comencaron las alas los galios a feryr, Leuantáron-se todos, misa fuero a oyr, Confesarse á Dios, sus pecados descubryr.

Todos grandes e chycos su oración fycieron, Del mal que avyan fecho todos se arrepentieron, La ostya consagrada todos la rescebyeron, Todos de coracon a Dios merced pedieron.

Era en todo esto el dia allegado, Entraron en las armas todo el pueblo crucado, Las faces fueron puestas commo les fue mandado Byen sabye cada vno su lugar sennallado.

Ffueron todas las gentes en vn punto guarnidas, Movyeron para ellos todos por sus partydas, Las aces fueron puestas, mescladas las ferydas, Ovo y de cada parte muchaa gentes caydas.

El conde don Fernando, este leal cabdillo, Parescia entrre todos vn fermoso castyllo, Avya en la fas primera avyerto vn gran portyllo, Tenya en el escudo fyncado muy mucho cuadryllo.

Rrompya todas las haces que frronteras estavan, A la parte quel y va, todos carreras le davan, Los golpes que facía, byen a lexos sonavan.

Andava por las ages commo *eon fanbrvento, De vencer o de mcryr tenia fuerte taliento, Dexava por do yba todo el campo sangryento, Dava ay muchas ánimas al vestyon fanbryento.

Vn rey de los de Afryca era y de f uerca grande, Entre todos los otrros semeiava vn gygante, Que el conde vuscaua, et asy facía el conde al semeiante, Et luego quando vyó al conde, fuese lo parar delante.

El conde quando lo vyó tan yrado venir, Aguisó el cavalio e fuelo a rescebyr, Avaxaron las langas et f ueronse a feryr, Que devyeran tales golpes vna torre partyr.

Entramos vno a otrro fueron muy embargados, Fueron muy mal ferrydos e estavan embalados, Fablar non se podian, tanto eran mal goipados, Eran de fuertes golpes amos y dos llagados.

El conde don Fernando, maguer que mal ferydo, En antes que el rey entrrase en todo su sentydo, Del conde fue el rey otra vez mal ferydo, Fue luego del cavalio a tierra avatydo.

Los vasallos del moro quando aquesto vyeron, Qercaron ai buen conde, muy gran priesa le dieron, Esa ora castellanos en valde non estubyeron,

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Dando grrandes ferydas, su sennor acorrieron.

El conde castellano, con sus gentes non dudadas, Fueron aquestas oras fuerte-mente esforzadas, El cavallo de> cond«, que traya muy grandes lanzadas, Tenie fasta los pyes las entrannas colgadas.

Ovo el su buen caballo al conde de morir. A mayor fuerte sacón non le podiera falescir, Ca non podía tornarse nin podía foyr, Las coytas que sofrrya, non las podrya onbre decir.

Estava apeado en derredor la su buena companna, Escudo contra pechos, en la mano su espada, Válasme, dixo, Cristo, ia tu virtud sagrada, Non quede ay Castylla de ty desamparada.

Los moros eran muchos, teniendo byen cercado, Maguer quel buen conde estava apeado, Feria á todas las partes á guisa de esforzado, Los sus buenos vasallos valiéronlo pryado.

Diéron-le vn buen caballo, que él menester avya, Dava gracias a Dios e facia grande alegría, Sennor, esta merced tamanna gradecer non podrya, Que tan byen me acorryste a la grran coyta mia.

El Alhadifs de yusuf.

Las dueñas enamoradas

Reutaban a Zalija las duennas del lugar Porque con su cativo quería voltariar; Ella de que lo supo arte las fué a buscar Convidólas a todas e llevólas a yantar.

Diólas ricos comeres e vinos esmerados, Que iban todas agodasde dicta ios; Diólas sendas toronjas e cannivetes en las manos, Tajantes e apuestos e muy bien temperados.

Y fuese Zalija adó Yusuf estaba De púrpura e de seda muy bien lo aguisaba E de oiedras preciosas muy lo afeitaba, Verdugadero en sus manos, a las duennas lo enviaba,

Ellas, de que lo vieron, perdieron su cordura, Tanto era de apuesto e de buena fegura; Pensaban que era un ángel, e tornaban en locura, Cortábanse las manos, e non de habían cura,

Que por las toronjas la sangre iba andando; Zalija, cuando lo vid->, toaa se fue alegrando, Di joles Zalija: « ¿Qué faces, locas, de sin cuidado, Que por vuesas manos la sangre iba andando?»

Ellas, desque lo vieron, sintieron la su locura, Diciendoles Zalija: «¿Dó vais, locas sin cordura; Que por una vista sola tomades tal tristura? ¿Qué i deber i a yo facer dende el tiempo que me dura?»

Dijieronle las duennas: «A non te colpamos;

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Nosotras somos las yerradas que del te razonamos, Mas antes guisaremos que él venga á tus manos, De manera que seáis avenidos entera nabos.»

E fuéronse las duennas á Yusuf a rogar, Vedéredes cada una como lo quería far; Pensábase Zalija que por ella iban a rogar Mas cada una iba para si á recabar.

Yusuf, cuando aquesto vido, reclamóse al Criador, Diciendo: «Padre mío, de mi náyades dolor, Son tornadas de una muchas en mi amor; Pues mas quiero ser preso que non ser traidor. »

Cuando Zalija vido la cosa mal parada, Que por ninguna via no pudo aver de entrada, Dijo al buen rey: «Este me ha difamada, No teniendo yo culpa, mas a falsía granada.»

Echólo en la prisión aquí a que se volviese E que por aquello á ella obedeciese, E entendiólo el rey ante que muriese, E juró que non salria mientras que el viviese.

G. APARICIÓN DE LA PROSA CASTELLANA anales toledanos primeros (12. ..-13...).

Quando se perdió Salvatierra envió el Rey D. Alfonso al Arzobispo D. Ro- drigo á Francia é Alemana, é al Apostóligo de Roma, é dio el Apostóligo á tal soltura por tod el mundo que fuesen todos soltos de sus pecados.— E este perdón fué porque el Rey de Marruecos dixo qu^ lidiaríe con quantos adora- ban Cruz en todo el mundo é moviéronse los d'Ultrapuertos, é vinieron á Toledo en día de Cinquesma, é volvieron todo Toledo, é mataron de los Ju- díos dellos muchos, é armáronse los Caballeros de Toledo, é defendieron á los judíos. E después á VIII días entró el Rey D. Alfonso, é el Rey de Ara- gón en Toledo, á ayuntáronse grandes gientes de toda España, é de toda ul- tra puertos, é de Alcardet todo é flcieron mucho mal en Toledo, é duraron y mucho. Después moviéronse los Rayes con las huestes, é prisieron á Marcos, é Benavet, é Piedrabuena, é Caracuel. é pasaron el Puerto de Muradal, ó prisie- ron á Ferrat. E vino el Rey de Marruecos con toda su huest, é priso la Losa, é non los dejaba pasar, é derrompieron la Sierra, é pasaron, é fueron posar en las Navas de Tolosa, é paró el Rey Moro las azes aderredor de los Chris- -tianos IV días, é dioles grandes torneos: é Lunes amanecient paróse D. Die- go López con todos sus Caballeros, é todos los Reyes de los cinco Regnos á las primeras feridas. E el Rey de Navarra era la costanera diestra, é el Rey de Aragón era la siniestra, é el Rey de Castiella tenía la Zaga con todas las otras gientes del mundo. E paró el Rey Moro sus azes, é ferió la haz de Die- go, é de los Reyes, é movieron los Moros á la primera az é ferió el Rey de Navarra sobre ellos, ó non los pudo sufrir, é ferió el Rey de Aragón sobre ellos, é non lo pudo sufrir, ni los pudo mover. Después ferió el Rey de Cas- tiella con toda la zaga, é plogo á Dios, que fueron los Moros arrancados, é murieron y todos, si non los que escaparon por pie de caballo, é f ugieron los

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de Baeza, ó de otras Villas muchas para Ubeda. E fueron los Reyes Christia- nos prender á Ubeda é prisieron muchos cativos é cativas, más de LX mil. Después pobló el Rey á Bilch, é Baños, é Tolosa, é Ferrol. E en toda esta fa- cienda non se acercaron y los ornes de Ultrapuertos, que se tornaron de Ca- latrava, é cuidaron prender á Toledo por trayzón. Mas los ornes de Toledo cerráronles las puertas, denostándoles é clamándolos desleales é traedores é descomulgados. E después que los Reyes pararon bien lo del Ohristianismo, tornáronse de esa huest. E esto fué en XVI días de Julio, Lunes. Era MCCL...

Anales toledanos segundos.

...Escureció el sol viernes, hora de VI é duró una pieza entre VI é IX, é perdió toda su fuerza, é fizóse como noche, é parecieron estrellas muy á quantas é de clareció el sol luego, más á gran pieza no tornó en su fuerza. Después cobró su fuerza como solía aver. Era MCCLXXVII...

(Texto del P. Flórez).

ÉPOCA PRECLÁSICA

Desde D. Alfonso X el Sabio (1220) hasta «La Celestina» (1500). Primer período: desde D. Alfonso X hasta D. Juan II. (1419).

A. DON ALFONSO EL SABIO (1220-1284).

Obras legales.

La siete partidas

Onde fueron tomadas et sacadas estas leyes.

lus naturale en latín tanto quiere decir en romance como dsrecho natural que han en los homes naturalmente, et aun las otras animalias que han sentidos; ca segunt el mandamiento de este derecho, el maslo se ayunta con la fembra, á que nos llamamos casamiento, et por él crían los homes á sus fijos et todas las animalias. Otrosí: ius gentium, en latín, tanto quiere decir como derecho comunal de todas las gentes, el cual conviene á los homes et non á las otras animalias, et este fué fallado con razón, et otrosí por fuerza, porque ios homes non podrían vevlr entre en concordia et en paz, si todos non usasen del; ca por tal derecho como este cada un home conoce lo suyo apartadamiente, et son departidos los campos et los términos de la villa. Et otrosí son los homes todos tenudos de loar á D os, et obedecer á sus pa- dres et á sus madres, et á su tierra que dicen en latín patria. Et otrosí con- siente este derecho que cada uno se pueda amparar con aquellos que deshon- ra ó fuerza le quisieren facer. Et aun más, que toda cosa que faga por ampa- ramiento de fuerza que quieran facer contra su persona, que se entienda que lo face con derecho. Et de los mandamientos destas dos maneras de derecho desuso dichos, et de todos los otros grandes saberes, sacamos et ayuntamos las leyes deste núes ro libro segunt que las fallamos escripias en los libros de los sabios antiguos, poniendo cada ley en su lugar segunt el ordenamien- to porque lo nos fecimos.

Quál debe seer el facedor de las leyes.

El facedor de las leyes debe á Dios amar, et temer et tenerle ante sus oios quando las ficiere, porque las leyes sean cumplidas et derechas; et debe amar iusticia et verdat, et seer sin cobdicia pa^a querer que haya cada uno lo suyo; et debe ser entendido para saber departir el derecho del tuerto, et apercibido de razón para responder ciertamientre á los quel demandaren; et debe seer fuerte á los crueles et á los soberbios, et piadoso para hacer merced á los culpados y á los mesquino* ol conviniere; et debe seer homildoso por non seer soberbio nin crudo á sus pueblos por su poder nin por su riqueza; et

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bien razonado porque sepa mostrar cómo se deben entender et guardar las leyes; et debe seer sofrido en oir bien lo quel dixieren, et mesurado en non se rebatar en dicho nin en fecho.

En qué logar deve ser establecido el estudio é cómo deven ser seguros los maestros.

De buen ayre é de fermosas salidas deve ser la villa do quisieren estable- cer el estudio, porque los maestros que muestran los saberes é los escolares que los aprenden vivan sanos en él, é puedan folgar é recibir plpzer en la tarde, quando se levantaren cansados del estudio. Otrosí deve ser ahondada de pan é de vino é de buenas posadas en que puedan morar é passar su tiem- po sin gran costa. Otrosí decimos que los cibdadanos de aquel lugar do fuere fecho el estudio deven mucho guardar é honrrar é á los maestros, é á los es- colares é á todas sus cosas. E los mensajeros que vienen á ellos de sus luga- res é non los deve ninguno prender nin embargar por debda que sus padres deviesse, nin los otros de las tierras donde ellos fuesen naturales. E aun de- cimos que por enemistad nin por mal querencia que algún home oviesse con- tra los escolares é á sus padres non les debe fazer deshonra, nin tuerto, nin f uerga. E por ende mandamos que los maestros é los escolares é sus mensa- jeros é todas las sus cosas sean seguras ó atreguadas, en viniendo á las es- cuelas é estando en ellas é yendo á sus tierras. E esta seguranza les otorga- mos por todos los logares de nuestro sennorío. E qualquier que contra esto fiziere, tomándole por fuerca, ó robándole lo suyo, dóvegeio pechar quatro doblado, é si lo fiziere, ó deshonrrare ó matare debe ser escarmentado cruel- mente como orne que quebranta nuestra tregua é nuestra seguranca...

El Espéculo ó espejo de todos los derechos.

De los consejeros

Verdadera cosa es, é todos los homes sesudos é sabidos se acuerdan en ello que todas las cosas que son fechas con consejo se facen más enderezadamen- te que las otras, é vienen á mejor acabamiento. E como quier que los ornes ayan meester consejo en las otras cosas, mucho tenemos que lo han meester en dar sus juycios aquellos que an poder de juzgar. Ca, pues que juycio tan- to quiere decir como mandamiento que da á cada uno su derecho, razón es que sea dado con consejo Onde nos por guardar los judgadores de yerro que tienen nuestro lugar, cuanto en judgar á los que vienen antellos de daño, te- nemos por bien que en los grandes pleitos y mayormente en los que han de facer justicia que tomen consigo ornes buenos con quien se consejen para li- brar mejor los pleitos é entender más certamiente aquellos que y fueren de dubda. Et por ende queremos mostrar quales deben seer los consejeros é que pena d* ben aver si malconsejaren ai judgador.

Ley 1.a E^tos consejeros de que dixiemo3 en esta otra ley decimos que deven seer ornes buenos, é de buena fama, é entendudos, é sabidores de fue- ro é de derecho de estas nuestras leyes, é que non sean sospechosos á ningu- na de las partes. E el que fuere consejero non debe tener voz por los unos nin por los otros, mas debe consejar al que á de judgar el pleito, mostrando por razón de leyes, que aquello que él conseja al judgador que judgue, que es derecho, é el que lo deve facer segunt que las voces fueren tonudas é el

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pleito fuere probado. E deximos, que pues el judgador los toma que le con- sejen porque pueda judgar derech amiente, si algunos dellos á sabiendas lo aconsejare mal, deve aver tal pena como el judgador que á sabiendas judga tuerto... E si dixiere é mostrare razón porque semeje que non le dio tal con- sejo á sabiendas, si no ge lo pudiesen probar, sálvese así como se salvaría el judgador si le pusiesen que judga tuerto.

Obras apológico-morales. Calila e Pymna, de Abdallah-ben-Almocaffa.

De las dos palomas, maslo e fembra.

Dijo Beled: «Dicen que dos palomas, maslo et fembra, trajeron de los campos é de las eras trigo é cebada fasta que fincheron dello su nido: et dijo el maslo á la fembra: «Agora mientra que fallaremos en los campos que comer, no comamos de lo que tenemos en nuestro nido, et cuando veniere el invierno, que non fallaremos cosa en los campos, comer-hemos desto que habernos apañado». E teñólo la fembra por bien, é otorgóselo é dijo: dices bien, fagámoslo asi. E cuando posieron el trigo en el nido estaba reliento, et el maslo fuese dende un tiempo, que non tornó fasta que era cerca del in- vierno, et por la sequedat del sol, é por el viento secóle el trigo é menguó. Et cuando el maslo vio que el trigo estaba menguado cuidó que lo comiera la fembra et díjole: «Non sabes que nos aprometimos cuando nos partimos que non comiéremos del trigo deste nido fasta que falleciese lo de los cam pos et de las eras?» Et dijo ella: «Verdat dices etasies.» «Pues ¿como veo agora que has comido dello, é non lo puedes negar, que bien menguado está?» Ella dijo et juro que non habia comido dello cosa, salvo que había men- guado con la diversidat del tiempo que era caliente e seco; é el maslo non lo quiso creer, mas comenzóla á picar é á ferir con su pico é con sud alas fasta que la mató. Et después que vino el invierno é las humidades, el trigo tornó á relentar en tal manera, que creció, é finchóse el nido, como de pri- mero. Et cuando el maslo lo vio, arrepentióse é vio que habia fecho mal en matar á su mujer por tal razón, é echóse á par della, nin comió nin bebió fasta que morió. Et el home sabio non debe ser apresurado en su justicia, cuanto mas el home que sabe que se arrepentirá; et tu, señor, non busques lo que non fallarás, é olvida esto en que estás, et sey pagado de lo que te acaesció, é non seas atal como el ximio de las lentejas

{Texto de Gayangos.)

Estaría de Espanna o Crónica general.

(TEXTO DE LA REFUNDICIÓN DE 1344.)

El palacio de Toledo

E quantos hy avia todos eran maravillados que le podría acontecer al rrei don rrodrigo que ansi se le escaescio el fecho la casa que le dixeron los de toledo; e fueia a ver e vio a, e vido que esta van en ella muchas estra- ñas cosas que los guardadores non le dixeron, e mando luego llamar sus privade s e por aquellos que eran de su consejo e díxoJes que en todas las guisas del mundo que quería ver qué yazia en aquella casa, e todos comu-

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nalmente le dixeron que lo non Asiese ca non avia él porqué lo hazer lo que nunca Asieron nenguno. E él dixo: en esta casa non yase si non a ver u en- cantamiento, e si es aver, tomalio hemos e si es encantamento segoro sernos que me no pueden nosir pues non he porque lo dexar. E olios dixeron: señor, vos fazet lo quisierdts, mas esto ncn es por nuestro consejo ni por nuestro querer. E él sin nenguna detenencia íué a las puertas de la casa e Aso las que- brantar, mas esto fue por muy gran afán, e tantas heran las llaves e los cana- dos que era maravilla. E después que fue abierta, entro el dentro epieca de sus privados, e fallaron vn palacio en qvadra tanto de vna parte como de la otra, tan maravilloso que non ha onbre que lo pudiese desir, que la una parte del palacio era tan blanca como es oy la nieve, que non puede mas ser; e la otra parte del palacio, derecho ella, era tan negra como la cosa mas negra que en el mundo ha, e de dentro non podia ser mas; e la otra parte del pa- lacio era tan verde como es el limón o como vna c ?sa que de su natura fuese muy verde; e de la otra parte era tan bermejo como vna sangre. E todo el palacio era tan claro como vn cristal, nin viera onbre en el mundo cosa tan clara, e semejaba que en cada vna de aquellas partes del palacio non avia mas de sendas puertas, e de quanto5» entraron que lo vieron non ovo ayatal que sopif se desir que piedra con piedra hi avia juntada, nin que lo podiese partir e todos tovieron aquel palacio por el mas maravilloso que otro nunca vieron. E en el palacio non avia madero nin clavo nenguno que ansi como en el fondón era todo laño ansi era encima, e avia hi Anestras por do entraba toda la lunbre, por do podían ver quanto hy avia; e después contaron como el palacio era fecho, e tovieron mientes, e nunca podieron ver nin asomar sino lo mejor que vieron estar vn esteo non muy grueso, e era todo rredon- do, e era tan alto como vn onbre, e avia hy en él vna puerta muy sotilmente fecha e agaz pequeña e encima d^lla letras gruesas que dezian en esta guisa: quando ercoles Azo esta casa andava la era de Adán en quatro mili e seis años . E después que la puerta abrieron, fallaron dentro letras abiertas que desian: esta casi es vna de las maravillas de ercoles. E después que estas letras leyeron, vieron en el esteo vna casa fecha en questaba vna arca de pla- ta, e esta hera muy bien hecha e era labrada de oro e de plata con piedras preciosas e tenia vn cañado de aljófar en blanco tan noble que maravilla es, e avia en él letras griegas que desian: o rrei en tu tiempo esta arca fuese abierta non puede ser que non verá maravillas ante que muera. E ese yer- coles, el señor de grecia supo alguna cosa do Ij que avía de venir. E el rrei don rrodrigo dixo estonce: en es*a arca esta lo que nos buscamos e lo que tanto defendió ercoles. Estonce quebró el cañado con su mano, que non avia ay tal que lo osase abrir, e después quel arca fue abierta e el cañado que- brado, non fallaron en el arca si non vna tela blanca pregrada entre dos ta- blas, fueron despregadas e abrieron la tela e fallaron en ella aláraves fegu- rados con sus tocas en sus cabecas e en sus manos lancas con pendones e sus espadas á los cuellos e sus bestias frasi e en los arzones de las sillas sus lin- ganeras, e encima de las Aguras avia letras que dezian: quando este paño fuese estendido e parecieren estas Aguras, ornes que andan asi armados to- marán e ganarán a españa e serán della señores. Quando esto vio el rrei don rrodrigo, pesóle mucho e todos los de su consejo dixeronle: señor, agora ved lo que vos avino, pues que non quesiste creer e que tan poco preciastes los que antes fueron que vos. E el díxoles con muy gran pesar: non quiera dios que todo sea verdad quanto los viejos dixeron e como cuydades vos, esto

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no» era julgado por mi, e de oy mas non avernos que temer pues ya es fe- cho que non puede ser que ya non sea esto que es; mas de lo que habla de lo que ha de venir poco me da en el coraron como de cosa de que onbre sea de contar.

{ Texto de Menéndez Pidal).

B. EL REY DON SANCHO IV EL BRAVO (1259-1295).

Libro de los Castigos e Documentos que daba a su fijo.

Capitulo xxxiv. Que fabla cuan noble cosa sea en si la verdat e cuántos bienes nascen della.

La verdat desface las mentiras, asi como el fuego quema é consume lo que echan en él. El rey que á sus vasallos é á sus gente3 mantiene verdat, tiene su regno firme é asosegado. Asi como el lodo es contrario de la nieve, asi es contraria la mentira de la verdat, e asi la falsedat es contraria de la lealtad. Por la verdat deja home todas las vanaglorias deste mundo, é toma para aquellas cosas, porque será salva la su alma. Por la verdat aprueba el rey cuando judga el derecho de lo que es tuerto. Por la verdat se guarda el señor de non errar á su vasallo, nin á su mujer, nin á sus fijos, nin á aque- llos en que él ha á guardar verdat. Por la verdat guarda el vasallo a su señor su persona e señorío, é guarda la mujer de su señor, é guarda las mu- jeres de casa de su señor. Si con verdat que haya en ti non sopieres guar- dar la menor mujer que ando viese en casa de tu señor, non sabrás guardar la su mujer con que él es casado: ca si traición te venciere a la una, asi te vencerá a la otra. E para mientes sobre esto, com dijo Dios en los diez man- damientos: «Del tu amigo non cobdicies el su haber para ti, nin la su mujer, nin las sus fijas, nin los sus siervos, nin las sus siervas de su casa, nin el su buey, nin el su asno; é asi lo guarda como guardarías lo tuyo mismo.»

Otrosí el fuero de Castilla, asi da al home por traidor, si errase con la manceba de casa de su señor, bien como si le conteciese con la mujer de su señor. E este juicio dio el emperador don Alfonso de España por el mal que contesció a don Fernando Roys de Castro, que mató a fu mujer por el yerro que facíe una su manceba, cuidando él que era la Condesa su mujer. E si en ti hobiese verdat, sabrás con ella guardar a tu amigo é guardarte-has de facer contra él cosa porque le hayas de perder.

Dijo el sabio: «Gran virtud es ganar home la cosa de nuevo; mas muy mayor virtud es desque la ha bien ganada saberla guardar é mantener, que la non pierda; é si en ti hobiera verdat, guardarás verdat á Dios, é non farás contra él cosa porque lo pierdas, é membrar te-has en cómo te él guardó, cuando quiso tomar muerte por ti, de complir lo que los profetas dijeron é prometieron por él; é si en ti hobiese verdat, guardarás de mal al tu cristia- no que te non meresce mal: é si en ti hobiese verdat, non asacarás falsedat nin dirás lo que non debes. Si en ti hobiese verdat, quitarte-has de mala revuelta é vivirás vida asosegada. Si en ti hobiese verdat, lograrás lo que hobieses, é serás señor dello, é ternas que lo tuyo es solamente de ti, é non de otri. E si en ti hobiese verdat, non serán embargadas las tus manos en el logar do te hobieses de ayudar dellas, é con grande esfuerzo é bueno come- terás lo que hobieses á facer. E si en ti hobiese verdat, non tomarás sospecha

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mala sobre ti: é si hubieses precio de verdadero, serás loado por do quier que vayas, é fiarán los homes mucho en tu palabra. ¿Que te diré más? Dijo David el profeta: «Fallé la verdat é la justicia que se abrazaban de so uno.» En otro lugar dijo David: «La verdad nasció de la tierra, é la justicia des- cendió del cielo. > E el rey Salomón dijo: «Verdad é justicia mantienen ai rey en su estado.»

(Texto de Gayangos.)

La gran conquista de Ultramar.

Leyenda del caballero del Cisne (Capítulo LXVIII).

E estos mozos salieron todos muy buenos caballeros de armas, é conqui- rió el Conde su padre con ellos muy gran tierra de moros e acrescentó mu- cho en su condado. Mas como quier que todos los otros eran buenos é muy esforzados en fecho de armas, el mozo que lidió por salvar á su madre fué el mejor dellos, é era el mayor dellos de cuerpo é el mas apuesto, é el que nació primero; ca su madre los mandara señalar cuáles eran los mayores, é cuál el menor de todos. E este cisne, desque vio su madre, fuéle besar las manos con su pico, é comenzó á ferir de las alas é facer gran aitgría ó su- birle en el regazo, é nunca todo el día se quería partir deila: é era tan bien acostumbrado, que nunca comía sino cuando ella, é nunca se quitaba de los hombres, é todo el día quería estar con ellos, é no le menguaba otra cosa para ser hombre, ca sinon la palabra é el cuerpo, que no había de hombre, bien tenía entendimiento. E aquel mozo que lidió por su madre hobo esta gracia de nuestro Señor Dios sobre todas las gracias que él le flciera: que fuese vencedor de todos los pleitos é de todos los rieptos que se ficie- sen contra dueña que fuese forzada de lo suyo ó reptada como no debia; é aquel su hermano que quedó hecho cisne, que fuese guiador de le levar á aquellos lugares do tales reptos ó tales fuerzas se facían a las dueñas, en cualquier tierra que acaesciese: é por eso hobo nombre el ca- ballero del Cisne, é así le llamaban por todas las tierras do iba á lidiar, é no le dicían ot"o nombre sino el caballero del Cisne: pero que hobo otro nombre cuando lo bautizaron, ca le mandara su madre poner Popleo, ca hobo asi nombre su abuelo, padre de su madre. Mas porque le diera Dios esta gracia, é le diera á aquel cisne su hermano por guardador é por guiador, nunca quiso que le llamasen sino el caballero del Cisne: é cuando este cisne lo levaba iban en un batel pequeño, é levábanlo en esta guisa: to- maban aquel batel é levábanlo á la mar, que era muy cerca de aquella tierra do había el condado su padre; é desque era en la mar ataban al batel una cadena de plata muy bien fecha, é demás desto, ponían al cisne un collar de oropel al cuello, e tomaba el caballero su escudo é su fierro de lanza é su espada, é un cuerno de marfil a su cuello, é desta guisa le levaba el cisne por la costera de la mar fasta que llegaban á cualquier de aquellos ríos que co- rriese por aquellas tierras do él hobiese á lidiar. E desta manera lo levó este cisne fasta la costa de la mar, fasta do caie el río del Rin en ella, e luego fueron por el río arriba fasta que llegaron a una ciudad que es en el impe- rio de Alemania á que dicen Maenza: é allí lidió este caballero del Cisne con un duque de Sajona, á que decían Rainer, por un riepto que fuera fecho contra una duquesa, á que dicían Catalina, é era duquesa de Bullón é de Lo-

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rena. E este riepto fué fecho por razón que tenía este duque Rainer forzada á esta duquesa todo su ducado. E esta lid fué cerca de aquella ciudad de Maenza ante el emperador de Alemana, é venció é mató este caballero á aquel duque Rainer: porque cobró aquella duquesa Catalina toda su tierra, según lo cuenta adelante en esta hestoria. E por esta razón dio el emperador por mujer á este caballero del Cisne una fija que había esta duquesa, á que decían Beatriz, é era pariente del emperador, é casó con ella con tal condi- ción que nunca le preguntase cómo había nombre ni del cial tierra era. E este caballero del Cisne hobo en esta Beatriz una fija, á que dijeron Ida. E la duquesa Catalina, desque vio que su fija era casada con aquel caballero que le ficiese cobrar su tierra, dio los ducados á su fija é ella meiióse mon- ja.— E este caballero del Cisne fué llamado duque por razón de su mujer la duquesa Beatriz, é vivió con ella en los ducados bien diez y seis años muy vicioso é muy á su placer, fasta que le preguntó su mujer cómo había nombre é de qué tierra era, e por esta razón se hobo de partir della, é el cisne vino por él é levólo de guisa que lo trujiera, é tornólo do lo había traído, é vivió con su padre fasta que murió.

C. EL INFANTE DON JUAN MANUEL (1 282-1 349) Libro de los Estados.

De la guerra.

«Señor infante, segund dicen los sabios todos, et es verdat, en la guerra ha y tantos de males, que non solamente el fecho, mas aun el dicho es muy espantoso, et por palabras non se puede decir cuánto mal della nasce, et por ella viene; ca por la guerra vienen pobreza et laceria et pesar, et nasce della la deshonra, et muerte, et quebranto, et dolor, et deservicio de Dios, et des- poblamiento del mundo, et* mengua de derecho et de justicia. Et por ende debe home excusar cuanto pudiese do non haber guerra, et todas las otras cosas debe home ante sofrir que comenzar guerra, salvo la deshonra; ca non tan solamente la guerra en que ha tantos males, mas aun la muerte, qu* es la mas grave cosa que puede seer, debe home ante sofrir que pasar et sofrir deshonra, ca los grandes homes que se mucho prescian et mucho valen son para seer muertos, mas non deshonrados. Mas esta deshonra porque home debe facer todas estas cosas, non enterjdades que es por un par de lúas, sinon por cosa que se deba facer todo esto. Et dígovos que me dijo D. Johan, aquel mío amigo, que habiendo él guerra muy afincada con el rey de Castiella por muchos tuertos et deshonras que le habia fecho, non se guardando del, et habiendo el rey dado su ayuda á los reys de Aragón et de Portugal, ca era él casado con su fija del rey de Portugal, et el rey de Aragón con su hermana, et non habiendo don Johan otra ayuda sinon á et á sus vasallos, et aun destos sirviendo!' et ayudando!' muchos muy flojamente, porque le facían muchos afincamientos muy sin razón. Et cuando don Johan se quejaba desto, decíanle los que le habían de consejar, que pues le tenían á tau grant p oría et le facían tantos afincamientos l<s suyos, que ficiese alguna pleitesía por- que saliese de aquella guerra, et don Johan decía que fasta que hobiese en mienda del mal que recibiera et fincase con honra, que lo non faría: ca lo que le pasaba con los suyos ó que perdía ó cuanto mal le venía que todo era daño ó pérdida, mas non deshonra, et que ante querría sofrir todo lo ál que

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la deshonra, et que el se tenía por uno de los que eran para ser muertos mas non deshonrados. Et lo uno por cuanto fizo por guardar su honra, et lo ál porque se tuvo Dios con él, en quien él había toda su esperanza que le de- fendería por el derecho que tenía, guisólo así que hobo paz con el rey, la mas honrada que nunca se falla por ninguna fazaña que la hobiese home en Es- paña. Et así los emperadores et aun todos los grandes señores la cosa del mundo por que más deben facer es por guardar su honra; et cuando por esto les acaesce de haber guerra, conviene que fagan muchas cosas para se pasar áella

( Texto de Benavides.)

Libro del Caballero ef del Escudero.

CÓMO EL CABALLERO ANCIANO RESPONDE AL ESCUDERO CUÁL ES MAS HONRADO ESTADO ENTRE LOS LEGOS.

A lo que me preguntantes cuál es mas honrado estado entre los legos, sin duda de las preguntas que fasta aquí me feciestes, esta es la que más ligera- mente vos puedo responder. Et por ende vos digo que el mayor é mas hon- rado estado que es entre los legos es la caballería. Ca como quier que entre los legos hay muchos estados, asi como mercadores, menestrales et labrado- res, et otras muchas gentes de muchos estados, la caballería s mas noble et mas honrado estado que todos los otros; ca los caballeros son para defender et defienden a los otros, et los otros deben pechar et mantener a ellos. Et otrosí porque desta orden et deste estado son los reyes et los grandes seño- res, et este estado non puede haber ninguno por si, si otro non gelo da, et por esto es como manera de Sacramento, ca bien asi como los sacramentos de Santa Iglesia son en si cosa- ciertas, sin las cuales el sacramento non puede ser cumplido, otrosí la caballería ha menester cosas ciertas para se facer como debe. Et decirvos-he algunos de los sacramentos, porque se en- tiendan los otros. En el casamiento, que es uno de los sacramentos, ha mes- ter que sea el home que quiere casar, et la mujer que ha de casar con él, et las palabras del otorgamiento et del recibimiento que ha de facer el uno al otro. Et estas son las cosas que facen el casamiento, ca todas las otras que se facen son bendiciones et aposturas et complimientos. Otrosí el baptismo ha mester el que lo recibe é el qu<* lo batea, é las palabras que dicen cuando meten en la persona i'agua; otrosí el que confiesa et el que da la penitencia et el absolvimiento. Et segunt estos son los otros sacramentos, et sin se facer estas cosas non pueden seer los sacramentos complidos. Et faciéndose estas cosas como deben, complido es el sacramento, aunque se non fagan y otros cumplimientos et noblezas, que se suelen facer cuando estos sacramentos suelen recibir. Otrosí la caballería ha mester que sea y el señor que da la ca- ballería et el caballero que la recibe, et la espada con que se face. Et asi es la caballería compl da, ca todas las otras cosas que se y facen son por bendi- ciones é por aposturas et honras, et por esto semeja mucho á los sacramen- tos. Et por estas razones todas es el mas honrado et mas noble estado que entre los leg03 puede ser.

( Texto de Gayangos.)

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Libro de Pafronio o El conde Lucanor.

De lo que contescio a un omne doliente con vn pardal e con vna golondrina que le fasian rroydo.

Otra vez fabJava el conde Lueanor con Patronio, su consejero, enesta guisa: Patronio, non puedo escusar en niDguna guisa de non aver contienda con vno de dos vezinos que yo he. Et es asi: el que es mas vtzino, non es tan poderoso: e el que non f s tan vezino. es mas poderoso, e agora rruego vos que me aconsejedes enesto.

Señor conde, dixo Patronio, para que enesto sepades lo que vos mas cumple, seria bien que sopiesdes lo que contescio avn omne con vn pardal e con vna golondrina. El conde le preguntó como fuera aqueilo.

Señor conde, dixo Patronio, vn omne era muy flaco que tcmaua gran enojo con el rroydo que fasien las aues, e rrogó avn su amigo quel diese consejo, que non podía dormir por el rroydo que fasian los pardales e las golondrinas, e aquel su amigo dixol que de todas aquellas non le podia des- embargar, mas quel desembargaría de les vros o de los otres, o de los par- dales ó de las golondrinas, con un escanto que sabia. Et aquel que estaua flaco, respondiol que como quier que la golondrina daua mayores bozes, pero por que la golondrina va e viene e el pardal está siempre en casa, que mas le quería parar al rroydo de la golondrina que del pardal.

Et vos, conde señor, como quier quel menos poderoso está mas cerca e el mas poderoso está lexos, consejo vos yo que primero ayades contienda con el mas cercano.

El conde touo este por buen consejo, e fizo lo asi, e fallóse ende bien, e porque Don luán se pagó deste enxenplo, fizo lo eFcreuir eneste libro e fizo ende estos versos que dizen asi:

Si te acaesciese dos contiendas aver, Toma la mas c;ercana, avn que aya mas poder.

(Texto de D. E. Krapf.)

D. LOS EJEMPLARIOS Libro de los Enxemplos, de Clemente Sánchez Verdal.

Enxemplo LXXXIX.— Familiaritas pravorum animam perdit et cor pus

Qui compañía de malos cobdicia haber, El cuerpo e anima quiere perder.

Dicen que era un obispo que tenía consigo un físico para la sanidad de su cuerpo, e un legista páralos negocios temporales. E en adquirir dineros e echar pechos creíe al legista abogado, e en los manjares delicados e saboro* sos e deleitosos creíe al físico, e a la fin este dióle un jarope que le purgó el quinto humor, que es el ánima, onde ya legando á Ja muerte, el obispo dijo: «Dos muy malos hobe en mi compañía, un abogaco que me perdió el ani- ma, e un físico que me mató el cuerpo».

(Texto de Gayanyos).

E. LAS CRÓNICAS

Crónica del Rey Pon Alfonso X, atribuida á Fernán Sánchez de Tovar.

Capítulo LXXVIL— Cómo murió Don Alfonso X.

E el rey don Alfonso vínose para Sevilla, e el infante don Sancho vínose para Salamanca, e adolesció y muy mal, en guisa que fué desafucíado de los físicos. E don Gómez García, abad que era de Valladolid, que era su pri- vado, veyendo commo el infante don Sancho era llegado á muerte, e desafu- eiado de los físicos, envió una carta a don Alvaro, que era su amigo, que era con el rey don Alfonso, en que le envió decir como el infante don Sancho era muerto, é quel ganase merced del rey don Alfonso, e que le faría dar a Toledo e otras villas muchas: e luego que la carta llegó á don Alvaro, fuese para el rey don Alfonso e mostrósela. E cuando el rey don Alfonso vio en la carta que dicíe que era muerto el infante don Sancho, su fijo, tomó muy gran d pesar; e commo quier que lo non mostrase ante los que estaban ay, apartóse en una cámara solo, asi que orne ninguno non osaba entrar a él, e comenzó a llorar por él muy fuertemente, e tan grande fué el pesar que ende avia, que decia por el muy dolorida? palabras, diciendo muchas veces que era muerto el mejor orne que había en su linaje. E cuando ios de su casa vieron que asi estava apartado, entendieron que mostraba grand pesar por la muerte de su fijo, e atrevióse uno de los sus privados, que decian maestre Nicolás, e entró a la cámara a el, e di jóle estas palabras: «Señor, ¿por qué mostrades tan grand pesar por el infante don Sancho, vuestro fijo, que vos tenía desheredado? Ca si vos lo saben el infante don Juan e estos otros ricos ornes que son aquí convusco, perderlos hedes todos, e tomarán al- guna carrera contra vos.» E él por mostrar que non lloraba nin avia pesar por el infante don Sancho, e encobrir que le non entendiesen que mostraba pesar por él, dijo estas palabras: «Maestre Nicolás: non lloro yo por el infante don Sancho, mas lloro por mi, mezquino viejo, que pues él muerto es, nunca yo cobraré los mis reinos, ca tamaño es el miedo que tomaron de los de las mis villas e todos los ricos ornes e las órdenes por el yerro que me flcieron, que non se me querrán dar, e mas aina los cobrara yo del infante don Sancho si viviera, que era uno, que no de tantos.» E con esta razón se encubrió del pesar que tenía por el fijo. E el infante don Sancho seyendo en Salamanca desamparado de los físicos, quisó Dios que terminó en salud. E cuando lo supo el rey don Alfonso e commo era querido, plúgole ende, commo quier lo non osó dar á entender. E después que el infante don Sancho fué gua- rido, fuese para Avila; é en este tiempo adolesció el rey don Alfonso en Sevilla en guisa que llegó á muerte; é veyendo que non podría guarir, el infante don Juan demandóle que le mandase dar el reinado de Se- villa é el de Badajoz con todas las otras villas que tenia: e commo quier que el dio buena respuesta, pero él non lo quiso facer. E cuando fué afincado de la dolencia dijo ante todos que perdoraba al infante don Sancho su fijo heredero, que lo fíciera con mancebía, é que perdonaba á todos los sus naturales de los reinos el yerro que flcieron contra él: é man- dó facer luego cartas desto, selladas con sus sellos de oro, porque fuesen ciertos todos los de los reinos que havia perdido querella dellos, é que los perdonaba porque fincasen sin blasmo ninguno. E desque esto ovo acabado e librado, rescibió el cuerpo de Dios muy devotamente, é á poca de ora dio

el alma á Dios. E el infante don Juan 6 todos los ricos ornes, é la reina de Portugal, su fija, é los otros infantes sus fijos ficieron muy grand llanto por él: é después enterráronlo en Santa María de Sevilla, cerca del rey don Fer- nando, su padre, é de la reina doña Beatriz, su madre.

F. JUAN RÜIZ, ARCIPRESTE DE HITA (12...-1 350?)

Libro de Buen Amor.

Retrato del Arcipreste.

Sennora, dis la vieja: yol veo a menudo, El cuerpo bien largo, miembros grandes, trefudo, La cabeza non chica, belloso, pescozudo, El cuello non muy luengo, cabel prieto, orejudo.

Las cejas apartadas prietas como carbón, El su andar enfiesto bien como de pavón, Su paso sosegado, e de buena rason, La su naris es luenga, esto le descompon.

Las enejas bermejas, et la fabla tumbal, La boca non pequenna, labros al comunal, Mas gordos que delgados, bermejos como coral, Las espaldas bien grandes, las munnecas atal.

Los ojos ha pequennos, es un poquillu bazo, Los pechos delanteros, bien trefudo el brazo, Bien complidas las piernas, del pie chico pedazo, .Sennora, del non vi mas, por su amor vos abrazo.

Es ligero, valiente, bien mancebo de dias, Sibe los instrumentos e todas juglerías, Donneador alegre para las zapatas mías, Tal ornen como este non es en todas erias.

CÁNTICA DE SERRANA.

So la casa del Cornejo primer dia de selmana En comedio del vallejo encontré una serrana Vestida de buen bermejo, buena cinta de lana; Dixele yo pnsi: Dios te salve, hermana.

Dis: que buscas por esta tierra, como andas descaminado? Dixe: ando por esta sierra, do querría casar de grado: Ella dixo: non lo yerra el que aquí es casado, Busca e faliarás de grado.

Mas, pariente, tu te cata, si sabes de sierra algo; Yol dixe: bien guardar vacas, yegua en cerro cabalgo, el lobo como se mata, quando yo en pos él salgo, Antes lo alcanzo que el galgo.

muy bien tornear vacas, et domar bravo novillo, mazar, et faser natas, et faser el odresillo, Bien guitar las abarcas, et tanner el caramillo, Et cabalgar blavo potrillo.

faser el altibajo, et sotar a qualquier muedo,

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Non fallo alto nin baxo, que me venza segund cuedo, Quando a la lucha me abaxo, al que una ves trabar puedo, Derríbol, si me denuedo.

Dis: aqui habrás casamiento qual tu demandudieres, Casarme he de buen talento contigo, si algo dieres, Farás buen entendimiento; dixel yo: pide lo que quisieres, Et darte he lo que pidieres.

Dis: dame un prendero, que sea de bermejo panno, E dame un bel pandero, et seis anillos de estanno, Un zamarron de santero, e garnacha para entre anno, Et non fables en engarnio.

Dam zarzillos et he vi lia de latón bien r Musiente, Et dame toca amarilla bien listada en la fruente, Zapatas fasta rodilla, e dirá toda la gente: Bien casó Menga Lloriente!

Yol dixe: darte he esas cosas e aun mas, si mas comides, Bien iozanas e fermosas, a tus parientes convides, Luego fagamos las bo^as, e esto non lo olvides, Que ya por lo que pides.

Batalla de las fropas de Don Carnal con las de Doña Quaresma.

Todos amodorrados fueron a la pelea, Pusieron las sus fases, ninguno non platea, La companna del mar las sus armas menea, Viniéronse a ferir desiendo todos: ea!

El primero de todos que ferió a don Carnal, Fue el puerro cuello albo, e feriólo muy mal, Físole escupir flema, esta fue grand sennal, Tovo donna Quaresma, que era suyo el real.

Vino luego en ayuda la salada sardina, Ferió muy resiamente a la gruesa gallina, Atravesósele en el pico, afogóla aína, Después a don Carnal falsól la capellina.

Vinien las grandes mielgas en esta delantera, Losberdeles é gibias guardan la costanera: Vuelta es la pelea de muy mala manera, Caía de cada cabo mucha buena mollera.

De parte de Valencia venien las anguillas Salpresas e trechadas a grandes manadilias, Daban a don Carnal por medio de las costillas, Las truchas de Alberche dábanle en las mexillas.

Ai andaba el atún como un bravo león, Fallóse con don Tosino, dixole mucho baldón, Si non por donna Qegina quei desvió el pendón, Dieran 1 a don Ladrón por medio del corazón.

De parte de Bayona venien muchos cazones, Mataron las perdices, castraron los capones, Del rio de Enares venían los camarones,

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Fasta en Guadalquivil ponían sus tendejones.

Alli con los labancos lidian barbos et peces, Dis la pixota al puerco: estás, que non paresces? Si ante mi te paras, darte lo que mereces, Enciérrate en la raesquita, non vayas a las preses.

Alli vino la lija en aquel desbarato, Traia muy duro cuero con mucho garabato, Et a costados e a piernas dábale negro rato, Ansi trababa dellos como si fuese gato.

Recudieron del mar, de piélagos e charcos Compannas mucho estrannas e de diversos marcos, Traían armas muy fuertes, e ballestas, e arcos, Mas negra fue aquesta que non la de Larcos.

De Sant Ander vinieron las bermejas langostas, Traían machas saetas en sus aljabas postas, Fasian a don Carnal pagar todas las costas, Las plasas, que eran anchas, fasianle angostas.

Fecho era el pregón del anno jubileo, Para salvar sus almas habían todos deseo, Quantos son en la mar vinieron al torneo, Arenques et besugos vinieron de Berméo.

Andaba y la uti a con muchos combatientes, Feriendo e matando de las carnosas gente», A las torcasas matan las sabogas valientes, El delfín al buey viejo derrivóle los dientes.

Sábalos et albures, et la noble lamplea Pe Sevilla et de A cantara venían a levar prea, Sus armas cada uno en don Carnal emprea, Non le valia nada de (¿ennir la correa.

Bravo andaba el sollo un duro villanchón, Tenia en la su mano grand maza de un trechon, Dio en medio de la fruente al puerco e al lechon, Mandó que los echasen en sal de Villenchon.

El pulpo a los pabones non les daba vagar, Nin á los faysanes non dexaba volar, A cabritos et a gamos queríalos afogar. Como tiene muchas manos, con muchos puede lidiar.

Alli lidian las ostras con todos los conejos, Con la liebre justaban los ásperos cangrejos, Della e della parte danse golpes sobejos, De escamas et de sangre van llenos los vallejos.

Alli lidia el conde de Laredo muy fuerte, Congrio, cecial, e fresco mandó mala suerte. A don Carnal seguiendo, llegandol a la muerte, Está mucho triste, non falla quel confuerte.

Tomó ya quanto esfuerzo, e tendió su pendón, Ardis et denodado fuese contra don Salmón. De Castro de Urdíales llegaba esa sazón, Atendióle el fidalgo, non le dixo de non.

Porfiaron grand pieza, e pasaron grand pena,

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Si a Carnal dexaran, dieral mal estrena, Mas vino contra él la gigante ballena, Abrazóse con él, echólo en la arena.

Las mas de sus compannas eran ya fallest¿idas, Muchas dellas murieron, et muchas eran foidas, Pero ansi apeado fasia grandes acometidas, Defendióse quanto pudo con manos enfraqueeidas.

Ensiemplo de las ranas, en como demandaban rey X

DON JÚPITER.

Las ranas en un lago cantaban et jugaban, Cosa non las nusía, bien solteras andaban, Creyeron al diablo que déi mal se pagaban, Pidieron rey á don Júpiter, mu -ho gelo rogaban.

Embioles don Júpiter una biga de lagar La mayor quel pudo, cayó enjese lugar, El gran golpe del fuste ftso l^s ranas callar, Mas vieron que non era rey pan las castigar.

Suben sobre la biga quantas podían sobir, Dixieron: non es este rey para lo nos servir; Pidieron rey á don Júpiter, como lo solían pedir: Don Júpiter con sanna hóboías de oir.

Embioles por su rey c'güenna mansillera, Cercaba todo el lago, ansi fas la ribera, Andando pico abierta como era ventenera, De do3 en dos las ranas comía bien ligera.

Querellando á don Júpiter, dieron voges las ranas: Sennor, sennor, acórrenos, tu que matas et sanas, El rey, que tu nos diste por nuestras voses vanas, Danos muy malas tardes, et peores mannanas.

Su vientre nos sotierra, su pico nos estraga, De dos en dos nos co ne, nos abarca, et nos astraga; Sennor, tu nos defiende, sennor, tu ya nos paga, Danos la tu ayuda, tira de nos tu plaga.

Respondióles don Júpiter: tened lo que pidistes; El rey tan demandado por quantas voses disteis. Vengue vuestra locura, ca en doco tovisteis Ser libres et sin premio: rennid, pues lo quisisteis.

Quien tiene lo quel cumple, con ello sea pagado, Quien puede ser suyo, non sea enagenado, El que non premia, non quiera ser apremiado, Libertad e soltura non es por oro complado.

ENSIEMPLO DE LA PROPIEDAD QUE EL DINERO HÁ"

Mucho fas el dinero, et mucho es de amar; Al torpe fase bueno et ornen de prestar, Fase correr al cojo et al mudo fablar, El que non tiene manos dineros quiere tomar.

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Sea un orno nescio et rudo labrador, Los dineros le fasen fldalgo et sabidor; Cuanto más algo tiene, tanto es más de valor; El que non ha dineros, non es de señor...

Daba muchos juisios, mucha mala sentencia, Con muchos abogados era su mantenencia, En tener pleitos malos et faser avenencia, En cabo por dineros había penitencia.

El dinero quebranta las cadenas dañosas, Tira cepos et grillos et condenas plagosas, El que non tiene dineros écbanle las esposas, Por todo el mundo fase cosas maravillosas.

Yo vi fer maravilla do él mucho usaba, Muchos merescían muerte, que la vida les daba, Otros eran sin culpa et luego los mataba, Muchas almas perdía, et muchas salvaba.

Fasía perder al pobre su casa é su viña, Sus muebles é raíces todo lo desaliña. Por todo el mundo anda su sarna é su tina, Do el dinero juego, allí el ojo guiña.

El fase caballeros de necios aldeanos, Condes ó ricos ornes de algunos villanos, Con el dinero andan todos ios homes lozanos, Cuantos son en el mundo le besan hoy las manos...

Toda muger del mundo, et dueña de altesa Págase del dinero et de mucha riquesa; Yo nunca vi fermosa que quisiese poblesa. Do son muchos dineros y es mucha noblesa

El dinero es alcalde et jues mucho loado, Este es consejero, et sotil abogado, Alguacil et merino bien ardit esforzado. De todos los oficios es muy apoderado.

En suma, te lo digo, tómalo tu mejor, El diñe o del mundo es gran revolvedor, Señor fase del siervo, de señor servidor, Toda cosa del sigro se fase por su amor.

Por dinero se muda el mundo á su manera, Toda muger cobdiciosa de algo es falaguera, Por joyas et dineros salirá de carrera, El dar quebranta peñas, fiende dura madera.

Derrueca fuerte muro, et derriba grande torre A coyta, et a grand priesa el mucho dar acorre, Non siervo captivo, que el dinero non le aforre, El que non tiene que dar, su caballo non corre,

Las cosas que son graves, fáselas de ligero. Por ende á tu talante franco e llenero, Que poco ó que mucho non vaya sin logrero, Non me pago de juguetes, do non anda el dinero.

Si algo non le dieres, cosa mucha o poca, Sey franco de palabra, non le digas rasón loca,

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Quien no tiene miel en la orza, téngala en la boca, Mercader que esto fase, bien vende, et bien troca.

(Texto de Ménéndez y Pelayo.)

El Ave María del Arcipreste

Ave Maria gloriosa, Virgen Santa preciosa como eres piadosa, todavía.

Gracia plena sin mansilla abogada,

por la tu merced, sennora, fas esta maravilla sennalada.

Por la tu bondad agora goárdame toda hora de muerte vergonnosa, porque loe a ti, fermosa, noche e día.

Dominus tecum: estrella resplandeciente, melesina de coy dados, catadura muy bella, reliusiente,

sin mansilla de pecados, por los tus gosos preciados te pido virtuosa, que me guardes, limpia rosa, de foylia.

Benedicta tu, honrada sin egualanza, siendo virgen concebiste, de los angeles loada en altesa;

por el fijo que pariste, por la gracia que hobiste, o bendicha fror e rosa! tu me guarda, piadosa, et me guia.

In mulieribus escogida santa Madre, de christianos amparanza, de los san os bien servida; et tu Padre

es tu fijo sin dubdanza; o virgen mi fianza! de gente maliciosa, cruel, mala, soberbiosa me desvia.

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Et benedictus fructus: folgura et salvación del linage humanal, que tiraste Ja tristura, e perdimiento,

que por nuestro esquivo mal el diablo susio tal con su obla engannosa en cárcel peligrosa ya ponia.

Ventris tui: santa flor non tannida, por la tu grand santidad tu me guarda de errar, que en mi vida siempre siga en bondad,

que meresca egualdad, con los santos, muy graciosa, en dulzor maravillosa, o Maríal

G. POEMA DE ALFONSO ONCENO, COMPUESTO POR RODRIGO YANNES (1 3...)

Coronación del Rey en Burgos.

Yo non podría contar Del amor la ssu noblesa, Agora quiero fablar Del noble Rey ssyn uilesa.

En commo después regnó Este rrey de grant bondat, E commo se coronó En Burgos, noble ciudat.

Por onrra e pres ganar Ayuntó la su conpanna, Ssu espada fue tomar En Ssantiago de Espanna.

En aquel dia ganó Este rrey muy grant loor, Para Burgos se tornó Aqueste noble ssennor.

Las Huelgas encoronaron De pannos de gran noblesa, Por las paredes echaron Pannos de gran riquesa.

El muy noble rrey aquel dia Su corona fue tomar La reyna donna María,

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Y la flso coronar.

Ricos omnea que llegauan, E omnes de gran valor, Caualleros se armauan Por mano de este ssennor .

E fiso los caualleros, Puso los en gran altesa, Dióles plata e dineros, Que valían gran riquesa.

Nunca fue omne que viese De tales cauallerias, Nin lengua que departiesse De tan nobles cortesías,

Qual sse flso en uerdat En junio, mes falaguero, En Burgos, noble ciudat, Quando el rrey fue cauallero.

Quien fuera aquel dia Galeas viera andar En sseco por maestría, E caualleros justar.

Viera otros juegos estrannos, Cantar con alegría, E vino andar por cannos: Tomaua lo quien quería.

Vnos andauan dancando Desde el fondo fasta encima, E los otros bofordando, E otros jogando esgrimma.

Tomauan escudo e lanca, La gineta yuan jogando, Rricas duennas fasían danga A muy gran plaser cantando.

E yuan les rrespondiendo Donsellas de gran altura, El buen rrey ennobleciendo, Sennor de buena ventura.

Cantando á gran sabor, Desian en ssu cantar, Loado el gran Ssennor, Que tan buen rrey nos fue dar!

Rrey alto, de gran nobleaa, Sennor real entendido, Castilla cobró altesa El dia que fue nascido.

Noble escudo syn pauor, Dios mantenga la ssu vida, E cassó con reyna mejor Que en el mundo fue nascida.

Sennora, non ssaben tal

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Onesta, bien pareciente, E nasQió en Portogal, En el cabo del Poniente.

Estas palabras desian Donsellas en ssus cantares, Los estormentos tanian Por las Huelgas los joglares.

El laúd yuan tanniendo, Estormento falaguero, La viuuela tanniendo, El rabé con el salterio.

La guitarra sserranista, Estromento con rrason, La exabeba morisca, Allá en medio canon.

La gayta, que es sotil, Con que todos plaser han, Otros estromentos mili, Con la farpa de don Tristan.

Que da los puntos doblados, Con que falaga el locano, E todos los enamorados En el tienpo del verano.

Allí quando vienen las flores E los árboles dan fruto, Los leales amadores Este tiempo precian mucho.

Asy commo el mes de mayo Cuando el ruy-ssennor canta, Rresponde el papagayo De la muy fermosa planta.

La calandra del otra parte, Del muy f ermoso rosal, El tordo que departe El amor que mucho ual

H. EL RABBI DON SEM TOB (13. . A 14 . .) Consejos y documentos al Rey Don Pedro de Castilla.

Non ha tan buen tesoro como el bien facer, nin haber tan seguro nin con tanto placer...

El bien fecho non teme que lo furten ladrones,

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nin que fuego lo queme, nin otras ocasiones.

¿Qué venganza quisiste haber del envidioso mayor que estar él triste cuando ertás gozoso?

Segunt que el raíz tien el árbol, así cresce: cuál es el home é quién en sus obras paresce.

I. EL CANCILLER PERO LÓPEZ DE AYALA (1322-1406)

Oración.

Sennor, non me oluides, ca paso muy penado En fierros e cadenas en cárcel encerrado.

Sennor muy piadoso, con lágrimas te pido De aquesta tan grant cuyta que tanto he sofrido, Sea por librado, non me dexes en oluido, Ca mucho yo fallesco e so atormentado, Et flaquesa me crese e mengúame el sentido: Sentido e cuerpo, todo tengo llagado.

El humanal linaje, Sennor, redemiste, Do yasian en tiniebras, allí lunbre les diste, Sennor, que tal gracia e tal merced feciste, Libra este tu siervo que yase olvidado, Pasando penitencia, qual tú, Sennor, quisiste, Maguer mas merescja por mi graue pecado.

Sennor, que sacaste al pueblo de Isrrael De tierra de Egipto de poder muy cruel, me saca de aquí do yago muy lasrado, Ca biuo vida escura, amarga como fiel, E non puedo por otro yo ser aconsejado, E muchas marauillas fegiste por él.

Sennor, que a Noé del deiuuio libraste, En las graues ondas tu amor le mostraste, me libra, Sennor, ca tal qual me formaste, Tu sieruo pobre so, e me ouiste conprado Por tu preciosa sangre que por derramaste De manos e de pies e del tu santo lado.

Sennor, que a Ysaac non dexaste perder En él tu sacrificio que quería faser Abraham, su padre, por te conplir plaser, me libra, Sennor, de mal tan alongado, E muestra tu grandesa e tu real poder, Como sabes, Sennor, acorrer al cuytado.

Por mas acrescentar en la oración mía,

Prometí de tener e yr por mi romería

Por á Guadalupe a la Virgen María,

De que luego Asiera vn cantar que así desía:

Cantar.

Sennora, por quanto supe Tus acorros, en espero, E a tu casa en Guadalupe Prometo de ser romero. muy dulce melesina fueste sienpre a cuytados, E acorriste muy ayna á los tus encomendados: Por ende en mis cuidados e mi prisión tan dura, Vesitar la tu figura fue mi talante primero. Sennora, por quanto supe, etc. En mis cuytas todavía sienpre te llamo, Sennora, O dulce abogada mía, e por ende te adora El mi coracon agora, es esta muy grane tristura, Por él cuy do auer folgura e conorte verdadero. Sennora, por quanto supe, etc. Tú, que eres la estrella que guardas a los errados, Amansa mi querella e perdón de mis pecados, me gana, e oluiados sean por la tu mesura, E me lieua aquel altura do es el plaser entero. Sennora, por quanto supe, etc.

Peytado. El cisma de Occidente.

Con dolor que oue estoue asas quexado, pero mi entincion, a Dios sea loado, era sinple e llana e llegúeme al letrado, que esto aconsejaba, e fis este deytado:

La ñaue de San Pedro pasa grande tormenta, e non cura ninguno de la ir a acorrer: de mili e trescientos e ocho con setenta asy la veo fuerte padecer: e quien lo puede non quiere valer, e asy está en punto de ser anegada, sy Dios non acorre aquesta vegada, por su misericordia segunt suele faser.

Veo grandes ondas, e ola espantosa, el piélago grande, el mástel fendido, seguro non falla el puerto de posa, el su gouernalle está enflaquecido, de los marineros e puesto en oluido, las áncoras fuertes no le tienen prouecho, sus tablas por fuerca quebradas de fecho, acorro de cabres paresce perdido.

La ñaue es la eglesia católica santa e el su gouernalle es nuestro prelado:

oa

el mástel fendido que a todos espanta, es el su colegio muy noble e onrrado de los cardenales, que está deuisado por muchos pecados en muchos desmanos: las áncoras son los reyes christianos que la sostienene la han ya dejado.

Las tablas resias es la unidat que todos juntos vn cuerpo es nombrado: los cabres fuertes creo por verdat que son los prelados que han poco cuydado de aqueste fecho, que está, mal pecado, tan luengo, tan malo, esquivo tan fuerte, do muchos christianos perigran de muerte en mar de este mundo breue ocasionado.

Quando sant Pedro Apóstol cuydó perecer en la nauesilla estando en la mar por el grant viento que vio recrescer, a grandes voses a Dios fué llamar: Sennor, perescemos, non quieras dexar estos pobres siervos; e su petición fue ayna oyda por su deuo<jion, e la tormenta ovo de (¿esar.

Qesen los sofismas, la lógica vana e malas porfías que tienen letrados, e sea y conciencia e dotrina sana, e non sean oydos muchos porfiados. Prelados e clérigos e otros graduados, e algunos legos que ynoran el testo, que por sus amigos porfían en esto: e los contendientes sean ayuntados.

Soberbia e cobdicia, entiendo las ondas que aquesta ñaue fasen anegar; e los fílosogismos e questiones fondas son otrosí olas para porfiar, e por Dios cese este disputar, e fagant christianos segunt que solían los santos padres do tal caso veyan, e pongan remedio sin mas alongar

En tanto silencio ayan las questiones, e los disputadores non fablen mas al, ca Dios bien vee las sus entinciones, que cada vno busca prouecho tal cual: vno ser obispo, otro cardenal, otro dinidat auer gruesa espera, e sy quiera le ñaue esté en la ribera quebrada en piezas desto no le ycal.

Quisiese Dios que por su merced santa aquesta question fuese fenescida a la mejor partida en malicia tanta non haya logar ni fuese cabida:

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e cualquier letrado que disputando espanta,

Dios le perdone ca tiene fallida

la via derecha; en la buena planta

al comiendo cunple ser bien requerida.

E con grant amor desta conclusión de buena concordia, tomé grant plaser, e en gran sennal desta deuocion quise por ende enxiemplo poner, e flse luego como oración rogando a Dios que quisyese faser, e conplir deseos del pobre varón que aquestos rimos quiso componer

J. LA DANZA GENERAL DE LA MUERTE.

DlSE LA MUERTE.

A la danca mortal venit los nasudos que en el mundo soes de qualquiera estado, el que non quisiere a fuerza e amidos faserle he venir muy tosté parado. Pues que ya el frayre bos ha predicado que todos bayaes a faser penitencia, el que non quisiere poner diligencia por mi non puede ser mas esperado.

Primeramente llama a su banca a dos donsellas.

Esta mi danca traye de presente estas dos donsellas que bedes fermosas ellas vinieron de muy mala mente oyr mis canciones, que son dolorosas. Mas non les baldrán flores e rosas nin las conposturas que poner solían, de mi sy pudiesen partir-se querrían, mas non puede ser, que son mis esposas.

A estas e a todos por las aposturas daré fealdad la bida partida, e desnudedad por las bestiduras, por syempre jamas muy triste aborrida; e por los palacios daré por medida sepulcros escuros de dentro fedientes, e por los manjares gusanos rroyentes que coman de dentro su carne podrida.

E porque el santo padre es muy alto sennor que en todo el mundo non ay su par, e desta my danesa será guiador, desnude su capa, comience a sotar; non es ya tiempo de perdones dar, nin de celebrar en grande aparato, que yo le daré en breue mal rrato: dancad, padre santo, syn mas detardar.

DlSE EL PADRE SANTO:

Ay de mi, triste, qué cosa tan fuerte, a yo que traetaua tan grand prelasia, aber de pasar agora la muerte e non me baler lo que dar solía. Beneficios, e honrras e grand sennoria, toue en el mundo pensando beuir, pues de ti, muerte, non puedo fuyr, bal me Ihesucristo e la birgen María.

DlSE LA MUERTE:

Non bos enojedes, sennor padre santo, de andar en mi dan^a que tengo ordenada, non vos baldrá el bermejo manto: de lo que f ezistes abredes soldada. Non vos aprouecha echar la crusada, proueer de obispados nin dar beneficios, aqui moriredes sy faser mas bollicios: dancad imperante con cara pagada.

K. EL CANCIONERO DE BAENA

poetas trovadorescos.

Alfonso fllvarez de Villasandino (134-142...)

Cantiga d la Virgen.

Generosa, muy fermosa syn mansilla, Virgen santa, virtuosa, poderosa, de quien Lucifer se espanta: tanta

fué la tu grand omildat, que toda la Trenidad en ty se enzierra, se canta. Plasentero fué el primero goso, Señora, que o viste; quando el vero mensajero te saluó, tu respondiste. Troxiste

en tu seno vyrginal al Padre celestial, al qual syn dolor pariste. Quien sabrya nin dyria quanta fué tu omildanza. O Maria, puerta é vya de salud é de folganza. Fyanza

tengo en ty, muy dulce flor, que por ser tu servidor

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avré de Dios perdonanza,

noble rrosa, fija é esposa

de Dios, é su Madre dyna,

amorosa es la tu prosa,

ave, estela matulyna,

Enclyna

tus orejas de dulzor

oyendo á pecador,

ad juvandum me fesiyna.

Quien te apela maristela,

flor del ángel saludada,

syn cabtella non rrecela

la tenebrosa morada.

Cryada

fuiste limpia, syn error,

porque el alto Emperador

te nos dyó por abogada,

que parryas al Mesías

dixeron gentes discretas,

Geremías é Isaías,

Daniel é otros profetas

Poetas

te loan é loarán

e los santos cantarán

por ti en gloria chanzonetas.

O beata yn maculada,

syn error desde abenizio,

byen barata, quien te cata

mansamente syn bollyzio.

Servicio

fase á Dyos, nuestro Señor,

Quien te syrve por amor,

no dando á sus carnes vizio.

Esta cantiga fizo el dicho Alfonso Alvarez por rruego del Adelantado Pero Manrrique, quando andava enamorado desta su mujer, fija que es del señor du- que de Benavenie.

Señora, flor de azucena, claro visso angelical, vestro amor me da grant pena.

Muchas en Extremadura vos han gran envidia pura, por cuantas han fermosura: dubdo mucho ssy fue tal en su tiempo Poly^ena.

Fizo vos Dios delycada onesta, bien ensseñada: vesjra color matyzada mas que rrosa del rrosal,

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me tormenta é desordena.

Donayre, gracioso brío es todo vestro atavio, lynda flor, deleyte mió; yo vos ffuy syenpre leal mas que fue Parys á Elena.

Vestra vista deleytosa mas que lirio nin que rrosa me conquista, pues non osa mi coraron desir quál es quien así lo enagena.

Conplida de noble asseo, quando vestra ymagen veo otro plaser non desseo ssy non sofrir bien ó mal, andando en vuestra cadena.

Non me basta mas mi seso, píaseme ser vestro presso; Sseñora, por ende besso vestras manos de crystal, clara luna en Mayo llena.

Este dezir fizo el dicho Alfonso Alvarez de Villasandino al dicho Condesta- ble (Don Ruy López Dávalos) en la cibclat de Segovia, por quanto no le dieron possada e fuese a una aldea en qual le furtaron una su muía e quéxase aqui del a él de los servicios que le avya fecho et de los trabajos que padescia por amor del señor Rey.

Doled vos de mí, señor Condestable,

Que ya non alcanzo solaz é dia evito;

Doled vos de mí, que non que fable,

Atanto me syento de todo bien quito:

Doled vos de mí, que bivo maldito

En tribulación, pobre syn dinero;

Dolet vos de mí, que ya desespero

Teniendo que ando aqui por precito.

Dolet vos de mí, que yendo al aldea Perdi una muía de que era pagado; Dolet vos de mí, sy muy gedo seya El mundo estroydo é todo asolado: Doled vos de mí, ¡ay desconsolado! Que con grant pobreza non que me digo: Doled vos de mí, que non fallo abrygo En quien me devía tener abrigado.

Dolet vos de mí, que ya desatiento Con fanbre, con sed, con desesperanza; Doled vos de mí, pues mi libramiento De oy en esas veo que anda en balanca;

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Doled vos de mí, que poca fyanca Tengo en el mundo según que lo veo; Doled vos de mí, que quanto deseo Es grant fantassya por ymaginanca.

Doled vos de mi por vestra mesura Pues algunos tiempos os fize servicio; Doled vos de mí, que vivo en tristura, De bien alongado sin plazer é vicio: Doled vos de mí, que ya non cobdicio T robar nuevas cossas nin oyr cantares: Doled vos de mí, pues tengo pesares, Por que nunca pude cobrar un of flcio.

Doled vos de mí, que fago mis llantos Assy por plasas como en escondido: Doled vos de mí, que tales quebrantos Non sofryeron otros como yo e sofrido: Dolet vos de mí, sy vos he servido Tras quanto abasta la mi pobre suerte; Dolet vos de mí, que pido la muerte Con pura lazerya é amargo gemido.

Dolet vos de mí, pues tan á menudo Fortuna me pone en fuertes andancas: Dolet vos de mí, que ando sañudo Con Dios, con natura, con todas crianzas: Doled vos de mí, e de mis dos langas, Mandat que me paguen el sueldo d'enero; Doled vos de mí, que, quando el febrero, A todos vos dexo en vestras privanzas.

Dolet vos de mí, pues vedes que muero Con muchos trabajos é obra desnuda; Doled vos de que non fas agüero, Segunt verbo antigo, el ave qués muda: Dolet vos de mí, con algunt ayuda, Pecunia contada, bien vista palabra; Doled vos de mí, pues muy razonable Es mi petición é justa syn dubda.

Doled vos de mí, señor, non echedes En burla ni juego lo por mi propuesto; Dolet vos de mejor que soledes, Que mucha lazeria se torna en denuesto: Dolet vos de mí, que non ando presto Por mengua del Dios que llaman segundo; Dolet vos de mí, porque en este mundo Non sea mi estado del todo despuesto.

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El Almirante Don Piego Furfado de Mendoza.

A aquel árbol, que mueve la foxa,

algo se le antoxa.

Aquel árbol del bel mirar face de manyera, florea quiere dar:

algo se le antoxa.

Aquel árbol del bel veyer face de manera, quiere florecer:

algo se le antoxa.

Face de manyera, flores quiere dar: ya se demuestra: salidlas mirar:

algo se le antoxa.

Face de manyera, quiere florecer: ya se demuestra: salidlas a ver:

algo se le antoxa.

Ya se demuestra: salidlas mirar: vengan las damas las fructas cortar:

algo se le antoxa.

Carci ferrandes de Gerena (13.. .-14...)

Esta cantiga fiso el dicho Garci Ferrandes por manera de desfecha de la otra (556 del Cancionero).

De la montaña, montaña, De la montaña partía O amor e su compaña Mal disiendo todavía: Ha bondad e cortesya. De la montaña partía 0 amor e su compaña

De la montaña espaciosa, Al partir de aquesta gente, Una que chamaban rrosa Mal disiendo de tálente: «Tal nonbrar non osaría» De la montaña partía, etc.

Vi faser esquivo plante E guayas muy dolorosas, Con dollor filiar quebranto A las donsellas cuytosas Disiendo: «¡qué negro dial» De la montaña partía, etc.

Dolorosas boses davan Las que de aqui partían, Unas donsellas choravan

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Otras grand planto fasian, Chamando «¡qué negro día!» De la montaña parlía, etc.

Esto cantiga fiso el dicho Gara Ferr andes en loores de Sancta María por desfecha.

Vyrgen, flor de espina, Ssyenpre te serví, Santa cosa e digna, Rruega a Dios por mi .

Eres sin dudanga

Muy perfeta e santo,

La tu omilldanga

En el mundo non ha tanta;

De tu alabanza

La yglesia canta:

Meu coragon se levanta

Bendisendo a ty.

Pariste, señora, Mas sin corrupción. Santa eres agora Do los Santos son: Vyrgen, a ti adora El mi coraron, Con gran devoción Te obedesco...

poetas italianescos ó imitadores de Dante.

Micer Francisco Imperial (13... 14...)

Desir a las siete virtudes. Aparición de Dante

Desque volviera a mano diestra el rrostro, vy por la yerva pisadas de orne, onde alegre fuime por el rastro, el cual derecho á un rrosal llevóme. E commo cuando entre árboles asome alguno que ante los sus ramos mesce, é poco a poco todo assy pares^e, tal vyde un omne, muy cortes saluóme.

Era en la vista benigno é suave é en color era la su vestidura ceniza ó tierra, que seca se cave; barba e cabello albo syn mesura. Traía un libro de poca escriptura, escripto todo con oro muy fino, é comensaba: En medio del camino é de laurel corona é centura.

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De granl abtoridat avia senblante, de poeta de gran excellencia, onde yo omiide, enclinérae delante, haciéndole conplida reverencia. E díxele con. toda obediencia. —Afectuosamente á vos me ofresco, e maguer tanto de vos non meresco, seya mi guya vuestra alta scj encia.

Dióme rrespuesta en muy puro latín: —«A mi me piase lo que tu deseas. » Et dessy dixo en lengua florentin: «E porque cierto más de mi sseas, vuelve conmigo do quiera que veas las syete estrellas, que en el cielo relumbran, e los sus rrayos que al mundo alumbran et esto, fijo, Yertamente creas?»

Fforma de gentil dueña en cada estrella se demostraua, et otrosy f asían en cada rayo forma de donsella. Las tres primeras triángulo seían, et cuadrángulo, segunt parecían, las otras quatro, non mucho distantes: et omnes auri corona portantes é las donzellas guirlandas traian.

Las tres avian color de llama viva, et las quatro eran albas, pero atanto que la su albura al alba nieve priva. Las tres cantauan el su cantar santo; las otras quatro el su moral canto con gesto manso de grant honestat. tal que non puedo mostrar ygualdat, ca el nostro a la su par seria grant planto.

La una en mano un grant cirio tenia que la pupila al cielo alto llegaua; en la otra un libro: en lo que parescia: Diligite Dominum Deum com encava. E la segunda el árbol abraca ua, <jue de una piedra de cristal nascja, e en dose ramos, que el árbol tendía, del Credo doce artículos mostrava.

La tercia, commo nave, está surgida é con un ancla de oro al par echada, et otra á pique por respeto erguida, La quarta estava destas apartada, blandiendo en la su diestra grant espada, e en la otra mano un pesso derecho. Tenía la quinta un escudo antel pecho e de todas piecas estaua armada. ( Texto de Menéndez y Ptlayo.)

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Ruy Páez de Ribera (13... 14...)

Este decir fiso e ordenó el dicho Ruy Paez de Ribera sobre la fortuna. E después sigue su proceso contra la pobreza...

El pobre non tiene parientes ni amigos, Donayre nin seso, esfuerzo e sentido E por la proveza le son enemigos Los suyos mesmos por verlo cay do: Todos lo tienen por desconocido E non se les miembra del tiempo pasado. Sy algunt beneficio ovieron cobrado De aquellos de quien él ha descendido

En cosa que diga nin faga por obra Non tiene gracia, virtud nin aseo, E porque a todos en pobreza ssobra Su dicho es tenido por grant devaneo: E tiene otra taclia peor que le veo, Que dizen que es loco sy es esforzado E dizen que es torpe sy es sosegado, Asy que su vida es siempre en desseo...

Si fuere escaso, con esta pobreza Anlo por onbre de poco valor, E sy fuere franco, mostrando nobleza, Disen que es loco e desgastador: E si es muy alegre e bien fablador, Llámanle avanto e loco syn seso, Asy que en pobresa non syento un peso De que el pobre alcance algunt buen onor...

La DOLEN91A

E dixo: por se priva salud E pierde el omne la su fermosura; Fallesce del cuerpo su propia virtud, Donayre e seso, ciencia e cordura E tórnase el gesto de otra figura, Color demudado e desconoscido E magro e feo, muy enflaquecido: Con cosa que vea non toma folgura.

Por mi todo cuerpo es desnaturado, Los ojos somidos, naris afilada, La barvilla aguda, e el cuello delgado, Angostos los pechos, la cara chupada, El vientre finchado, la pierna delgada, Las rodillas gruesas, los muslos delgados, Los bracos muy luengos e descoyuntados, Costillas salidas, oreja colgada.

Los dientes terrosos, la lengua engordida, Color amarillo, los ojos jaldados, Las mexilas altas, la frente salida,

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Las yslillas secas, los besos colgados, Espinazo agudo, los onbros juntados, Las cuerdas e nervios del cuerpo encogidos, Perdidos del todo los ciño sentidos, La fuerza perdida, cabellos pelados...

Segundo período: Desde Don Juan II hasta la publicación de "La Celestina" (1500).

i. LA PROSA DIDÁCTICA

A. LA BIBLIA DE MOSÉ ARRAGEL (1423-1433) Aquí comienzan los lloros de Jeremías.

Cómo está sola la civdat que de gente llena seer solía; fecha es quasy biu- da la señora de las gentes; la princesa de las prouincias fecha es pechera.

Beth.— Llorar llora de noche, e la su lágrima sobre la su maxilla: non ay quien la consuele de quantos amigos tener solía, todos los sus amigos la fa- llaron e enemigos se le Asieron.

Gímal. Catiuada es uida con aflicción e con mochidunbre de seruidun- bre, la qual esta e en las gentes habita et folgura non falla: quantos la per- segian la alcanzaron entre las angosturas.

Daleth.— Las vías de syon llorosas son porque non ay quien venga a so- lepnedat; todas las sus puertas derrocadas; los sus sacerdotes son gementes; las sus vírgenes son en sospiro, e ella es amarga.

He.— Fechos son cabezones los angustiadores della e los sus enemigos en pax son; quel señor lo dixo e fabló sobre ella; por la mochidunbre de los sus pecados, los sus niños van en captiuidad delante del tribulador.

Vau.— Saludo es de la fija de syon toda la su gloria: fechos son los sus principes quasy carneros ó cieruos que pasto non fallan e van syn fuerza de- lante del perseguidor.

Layn.— Recordada es ierusalem de los dias de su aflicción e de las sus preuaricaciones e de todos sus deleytes que en los antiguos días tener solia el su pueblo en mano de angustiador cayendo, e non ay quien a ella ayude: e viéronla los tribuladores, ryeronse de los sus sábados.

(Texto de Paz y Melia.)

B. D. ENRIQUE DE VILLENA (1384-1434)

Libro del Aojamienfo o Fascinologla.

Muchos filósofos y grandes letrados fablaron del ojo, donde se deriva aojar, que en latín decimos facinare y por aoj amiento facinacion y pocos die- ron la causa dello y fueron menos las causas alcanzantes de sus remedios pre- ventivos, cegativos e subsecutivos, si quier, curativos. Los más, empero, concuerdan de aquellos sean algunas poncoñas tanto venenosas en su com- plexión y tan apartadas de la ebrasía que por vista emponzoñan el aire y los a quienes aquel aire tañe e lo reciben por atracción inspirativa. E la tal ve- nenosidad de complexión más por vista obra que por otra vía; por la sotile-

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za del pus visivo que su impresión de más lexos en el aire difunde. E tiene dis- tintos grados según la potencia del catador y la disposición del catado. E por esto más en los niños pequeños tal acaesce daño mirados de mandada vista por abertura de sus poros y fervor y calidez de su sangre abondosa, dispuesta á rescebir la impresión... E el tal acto o recepción dicen aojamiento o facina- cion; desto mueren asaz personas y otros adolescen de manera que non sa- ben de que les viene y non les prestan las comunes medicinas, sinon aque- llas que para esto son especiales y propias, y cuidan muchos que las pala- bras dañan en esto más que el catar, porque ven que si alguno mira a otro que le bien parezca e lo alaba de fermoso o donoso, luego paresce daño en él de ojo, si quier, de facinacion.

(Texto de Cotarelo.)

(¡losas á la traducción de la Eneida.

El monte Etna.

Cuenta Eneas las singularidades de aquel monte de Ethna, cerca del cual estaba surgido, diciendo que algunas veces lanza escura nuve fasta el cielo de fumo negro como pez, é otras veces lumbrosas centellas es á saber, ígnidos é aun llamas tan a' tas subientes que parecen lamer las estrellas, si quier, llegar a ellas... é otras veces los pedamos de la peña ígnidos lanzando con centellas, é algunas de ellas padecieron tanta ignición, que salen como fondidas é vitrificadas, é face tan esquivos gemidos en la im- pulsión de ellas que parescen que fierva desde su fondo: y porque los leedo- res mejor entiendan esto, porné su despuisicion según hoy está. Es aquel monte de gran altura, é tiene grande circuito el ruedo de su falda: é desde el suelo fasta el tercio del monte es poblado de casas, de heredades é de viñas é de huertas: é el tercio segundo del, es cubierto de nieve la mayor parte del año, é el tercio postrimero fasta su cima, es cubierto de ceniza, é encima es un gran llano, como piramis truncada la punta. E en aquel llano es una boca redonda como de pozo, pero es tan grande como una gran villa, é entra dere- cho aquella boca como pozo fasta el abismo, e por mitad de aquella boca sale continuamente fumo espeso é ceniza y cae della en el circuito del mon- te. E algunas veces cuando face viento meridional, lanza la ceniza fasta en Calabria, y algunas veces lanza fuego con llama é otras se enciende tanto, que fallan las piedras fondidas por la boca como vidrio, y desciende por el monte: é ansi acuerda en tiempo del rey don Fernando que llegó este fuego cerca de Catania: é ovieron de salir allá con las procesiones é reliquias, ro- gando á Dios queles librara de aquel peligro. E pueden subir por la ceniza poniendo tablas en que pongan los pies e llegar fasta la cima por el gran fe- dor de zufre que lanza é calor ígnida.

C. DON ALVARO DE LUNA Libro de las claras ef virtuosas mujeres.

De la buena fabla

Muchos sabios assi griegos como latinos e especialmente aquel grande sabio e muy bien fablado romano Tulio Cicero han compuesto e fecho mu- chos libros en la eloqüencia, que quiere decir la buena e graciosa e apuesta

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manera de fablar ante los emperadores e reyes e principes e ante loa otros grandes señores, para mejor e más ayna poder alcancar los onbres aquellas cosas que quieren demandar e suplicar; e generalmente de la manera que a todos pertenesce tener en sus fablas e dichos con todos aquellos con quien han de participar, porque mejor puedan fazer sus fechos,.. Non hay cosa más loada que la buena fabla si con ella se ayunta tener cerca della aquel modo que para lo tal es complidero; es a saber, considerar quien es aquel que fabla, e a quien, e cómo, e en qué lugar e tiempo, e la materia o cosa de la qual es aquella fabla. Las quales cosas acatadas e guardadas, quando la fabla non pecca en ninguna destas cosas, puédese decir della que non hay cosa más suave, nin más dulce nin que más de buena voluntad los onbres quieran que oyr la tal fabla. Esta es esperanca de los que están en necesi- dad e defensa de los que son en trabajo, ca ¿qual cosa hay más maravillosa nin de mayor precio que la tal eloqüencia o fabla? Pues es poderosa de atraer las voluntades de los onbres e fazer mansos e gratos á los que están sañosos é fuertes, leuantar los aflijidos é caydos, dar salud á los enfermos, librar de los peligros a los que son en persecuciones, faser de los enemigos amigos, é finalmente aquello que el sabio Salomón dice en los sus proverbios: «La muerte e la vida es en el poderio de la lengua.»

De la cobdicia

Mayor virtud es non cobdiciar cosa alguna que aver é poseer todas las cosas. Et ^sto, por ser cosa más Qierta é segura non aver muchas cosas, que non averias et poseerlas; por cuanto el señorío de las cosas se suele perder; mas la virtud siempre queda, la qual non se pierde por ninguna cosa triste de fortuna que acaesca. Et como quier que el acatamiento de las riquezas, quanto á lo de fuera, paresca alegre, pero de dentro es lleno de mucha tris- tesa é trabajo; porque con trabajóse ganan, é con temor se poseen, é con dolor se pierden. E asi la fas de la riquesa ea contraria a la de la pobresa. é la de la pobresa a la de la riquesa; porque la cara de la riquesa es alegre de f ue- ra é de dentro muy aborres^ible é espantable: é la cara de la pobresa es triste de fuera, é alegre de dentro; porque tos pobres non han de qué se duelan de dentro, ca non tienen que perder, é por ende mayor é mas seguro estado es el de la pobresa que el de la riquesa. El pobre que sea contento ó aya pa- ciencia de su pobresa, es ávido por rico, et el rico que non es contento con lo que tiene, es ávido por pobre, aunque posea muchas cosas...

D. ALFONSO MARTÍNEZ DE TOLEDO, ARCIPRESTE DE TALAVERA

El torvacho o Reprobación del amor mundano (1438).

De como la müger parlera syempre fabla de fechos ágenos

La muger ser mucho parlera, regla general es dello: que non es muger que non quisyese syempre fablar e ser escuchada. E non es de su costumbre dar logar a que otra fable delante deila: e, sy el dya vn año durase, nunca se fartaria de fablar e non se enojada dia nin noche. E por ende verás muchas mugeres que de tener mucha continuación de fablar, quando non han con quién fablar, están fablando consygo mesmas entre sy. Por ende verás vna muger que osada de fablar las bocas de diez ombres atapar é vencerlas fa- blando e maldisiendo. Quando rason non le vale, bya a porfiar, e con esto

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nunca los secreetos de otro a otra podría celar. Antes te dygo que te deues guardar de aver palabras con muger que algund secreto tuyo sepa, como del fuego, que sabe, como suso dixe, non guarda lo que dise con yra la muger aunque el tal secreto de muerte fuese o venial, o lo que mas secreto le en- comendares, aquello esta reptando e escaruando por lo desir e publicar, en tanto que todavía fallarás las mugeres por renconcillos, por renconadas e apartados disiendo, fablando de sus vesinas e de sus comadres e de sus fe- chos, e mayormente de los ágenos; syempre están fablando, librando cosas agenas: aquella cómo byue, qué tyene, cómo anda, cómo casó e cómo la quiere su marido mal, cómo ella se lo meresce, cómo en la iglesia oyó dezir tal cosa, e la otra responde otra cosa, e asy pasan su tiempo despendiéndolo en locuras e cosas vanas, que aqui especificarlas seria ymposible. Por ende, general regla es que donde quier que ay mugeres ay de muchas nuevas. Allé- ganse las benditas en vn tropel, muchas matronas, otras mocas de mayor ó menor hedad, e comiencan e non acaban, disiendo de fijas agenas, de muge- res estrañas, en el ynuierno al fuego, en el verán3 a la frescura, dos ó tres horas syn mas estar disiendo: tal, la muger de tal, la fija de tal, a osadas, quién se la vee, quién non la conosce, ouejuela de Sant Blas, corderuela de Sant Antón, quién en ella se fiase, etc. Responde luego la otra: o byen si lo sopiesedes cómo es de mala lengua, rauia, Señor, alia yra, por Nuestro Señor Dios embacada estaríades, comadre; quién se la vee symplesilla, etc., todo el dia estarán detrás mal fablando. E sy quieres saber de mugeres nueuas, vete al forno, a las bodas, a la yglesia, que ally nunca veras synon fablar la vna á la oreja de la otra, e reyrse la vna de la otra, e tomar las vnas compañías con las malquerientes de las otras, e afeytarse e arrearse a porfía, aunque sopieren fazer malbarato de su cuerpo por aver joyas, e yr las unas mas arreadas que las otras, diziendo: pues mal goso vean de mi sy el otro do- mingo que viene me pasas el pie delante. Ayuntanse las vnas locanas de vn barrio con las otras galanas de la otra vezindad. Pues agora veamos a quáles mirarán mas e quáles serán las mas fabladas e presciadas: qui<¿á sy pyensan que non somos para placa mejor que non ellas, avnque les pese e mal pese: somos, en verdad, ¡yuy, amiga! ¿Non vedes cómo nos miran de desgayre? ¿Quieres que les demos vna corredura e vna ladradura? Riámo- nos la vna con la otra e fablémonos asy a la oreja mirando fasia ellas, e ve- réis como se correrán: o antes que ellas se leuanten pasemos ayne delante dellas, porque los que mirasen a ellas, en pasando nosotras, fagan primero a nosotras reueren<¿ia antes que non a ellas, e esta les daremos en barua avn- que les pese, quanto a lo primero. E estas e otras ynfinitas cosas largas de escrivir estudian las mugeres e urden en tanto que nunca donde van ese ayuntan fasen sino fablar e murmurar e de ágenos fechos contractar. Do po- demos desir: la muger ser muy parlera e de secretos muy mal guardadora. Por ende quien dellas non se fia non sabe qué prenda tyene, e quien de sus fechos se apartare e mas las oluidase, biuirá mas en seguro: desto yo le ase- guro.

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II. LA PROSA HISTÓRICA

A. EL CANCILLER PERO LÓPEZ DE AYALA Crónica de Pon Pedro I de Castilla.

Año ix. Capítulo ni. Cómo el Rey Don Pedro fizo matar

AL MAESTRE DE SANTIAGO DON FADRIQUE EN EL ALCÁZAR DE SEVILLA

Estando el Rey Don Pedro en Sevilla en el su Alcázar, martes veinte e nueve días de Mayo deste año (1358) llegó ay Don Fadrique su hermano, Maestre de Santiago, que venía de cobrar la villa e reino de Jumilla... e lue- go como llegó fué a facer reverencia al Rey e fallóle que jugaba a las tablas en el su Alcázar. E luego que llegó besóle la mano él e muchos caballeros que venían con él. E el Rey le rescibió con buena voluntad que le mostró, e pre- guntóle dónde partiera aquel día, e si tenía buenas posadas. E el Maestre dijo que partiera de Cantillana que es a cinco leguas de Sevilla; e que de las po- sadas aún non sabía quales las temía; pero que bien creía que serían buenas. E el Rey díxole que fuese a sosegar las posadas, e que después se viniese para él; é esto decia el Rey porque entraran con el Maestre muchas compa- ñas en el Alcázar. E el Maestre partió estonces del Rey, e fué ver á doña María de Padilla, e á las fijas del Rey, que estaban en otro apartamiento del Alcá- zar, que dicen del caracol. E doña María sabia todo lo que estaba acordado contra el Maestre, e quando le vio fizo tan triste cara, que todos lo podrían entender, ca ella era dueña muy buena, e de buen seso, e non se pagaba de las cosas que el Rey facía, e pesábale mucho de la muerte que era ordenada de dar al Maestre. E el Maestre desque vio á doña María, é a las fijas del Rey sus sobrinas, partió de allí e fuese al corral del Alcázar tenía las muías...

E estando en esto llegaron al Maestre dos caballeros hermanos, que decían Ferrand Sánchez de Tovar, é Juan Ferrandez de Tovar, que non sabían nada desto, e por mandado del Rey dixeron al Maestre: «Señor, el Rey vos llama ». E el Maestre tornóse para ir al Rey espantado, ca ya se rescelaba del mal; é así como iba entrando por las puertas de los palacios ó de las cámaras, iba más sin compaña, ca las que tenían las puertas en guarda lo tenían así man- dado á los Porteros que los non acogiesen. E llegó el Maestre el Rey esta- ba, é non entraron en aquel logar sinon el Maestre Don Fadrique, é el Maes- tre de Caiatrava Don Diego García (que ese dia acompañaba al Maestre de Santiago Don Fadrique, é non sabia cosa deste fecho) é otros dos caballeros. E el Rey estaba en un palacio que dicen del fierro, la puerta cerrada; é llega- ron los dos Maestres de. Santiago é de Caiatrava á la puerta del palacio do el Rey estaba, é non les abrieron, é estovieron á la puerta. E Pero López de Pa- dilla que era Ballestero mayor del Rey, estaba con los Maestres de partes de fuera; é en esto abrieron un postigo del palacio do estaba el Rey, é üixo el Rey á Pero López de Padilla su Ballestero mayor: «Pero López, prended al Maestre». E Pero López le dixo: «¿A cuál dellos prenderé?» E el Rey díxole: « Al Maestre de Santiago >. E luego Pero López de Padilla travo del Maestre Don Fadrique, é díxole: «Sed preso». E el Maestre estovo qudo muy espan- tado; é luego dixo el Rey a unos Ballesteros de maza que ay estaban: «Ba- llesteros, matad al Maestre de Santiago». E aun los Ballesteros non lo osa- ban facer; e un orne de la cámara del Rey que decían Rui González de Atien- za, que sabía el consejo, dixo a grandes voces á los Ballesteros: «Traydores,

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¿qué íacedes? ¿Non vedes que vos manda el Rey que matedes al Maestre?» E ios Ballesteros estonce, quando vieron que el Rey lo mandaba, comenzaron a alzar las mazas para ferir al Maestre Don Fadrique. E eran los Ballesteros uno que decían Ñuño Fernandez de Roa, é otro que decían Juan Diente, e otro que avia nombre Garci Diaz de Albarracin, é otro Rodrigo Pérez de Castro. E quando esto vio el Maestre de Santiago, desvolvióse luego de Pero López de Padilla, Ballestero mayor del Rey, que le tenia preso e saltó en el corral, é puso mano a la espada e nunca la pudo sacar, ca tenia la espada al cuello deyuso del tabardo que traia, e cuando la quería sacar, travesábase la cruz de la espada en la correa, en manera que non la pudo sacar. E los Ba- llesteros llegaron a él por le ferir con las mazas, é non se les guisaba, ca el Maestre andaba muy recio de una parte a otra, e non le podían ferir. E Ñuño Fernandez de Roa, quo le seguía más que otro ninguno, llegó al Maestre e dióle un golpe de la maza en la cabeza, en guisa que cayó en tierra; ó eston- ce llegaron los otros Ballesteros, é firieronle todos. E el Rey, desque vio que el Maestre yacía en tierra, salió por el Alcázar cuidando fallar algunos de los del Maestre para los matar, é non los falló; ca dellos non eran entrados en el palacio quando el Maestre tornó que le mandara llamar el Rey, porque las puertas estaban muy bien guardadas; é dellos: eran fuidos é escondidos. E entrara con el Maestre un caballero de la su orden que decían Don Pero Ruiz de Sandoval Rostros de Puerco, que era comendador de Montiel, el que diximos que diera el Castillo de Montiel al Rey por el omenage que le ovie- ra fecho, é se viniera él para su Señor el Maestre, é era agora Comendador de Mérida; é el Rey, quisiérale matar, é non le falló, é asi escapó aquel dia quel Rey le andubo buscando para le matar, é non le pudo aver. Empero falló el Rey un Escudero que decían Sancho Ruiz de Villegas, que le decían

Í>or sobrenombre Sancho Portni, é era Caballerizo mayor del Maestre, e ta- lóle en el palacio del caracol, estaba doña María de Padilla, é sus fijas del Rey, donde el dicho Sancho Ruiz se acogiera cuando oyó el ruido que mataban al Maestre; é entró en la cámara el Rey, é avia tomado Sancho Ruiz á doña Beatriz, fija del Rey en los brazos, cuidando escapar de la muerte por ella; é el Rey así como le vio, fisole tirar a doña Beatriz su fija de los brazos, é el Rey le firió con una broncha que traia en la cinta, é ayudógele á matar un caballero que decían Juan Ferrandez de Tovar, que era enemigo del di- cho Sancho Ruiz. E desque fué muerto Sancho Ruiz de Villegas, tornóse el Rey yacía el Maestre, e fallóle que aún ron era muerto; é sacó el Rey una broncha que tenia en la cinta, é dióla a un mozo de su cámara, é fizóle ma- tar. E desque esto fué fecho, asentóse el Rey a comer donde el Maestre yacía muerto en una quadra que dicen de los Azulejos, que es en el Alcázar

B. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÍN (14...- 1470)

Generaciones, semblanzas e obras de los excelentes reyes de Es- paña... y de los venerables prelados y notables caballeros, etc.

De Don Pero López de Ayala, caballero, Canciller mayor de Castilla.

Don Pero López de Ayala, Canciller mayor de Castilla, fué un caballero de gran linaje, ca de parte de su padre venía de los de Haro, de quien los Ayala descienden: de parte de su madre venía de Saballos, que es un gran

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solar de caballeros. Algunos del linaje de Ayala dicen que viene del Infante de Aragón, á quien el Rey de Castilla dio el señorío de Ayala: e yo ansi lo hallé escripto por don Fernán Pérez de Ayala, padre de este don Pero López, pero no lo leí en historias ni he dello otra certidumbre. Fué este don Pero López de Ayala alto de cuerpo, y delgado, y de buena persona: hombre de gran discreción y autoridad, y de gran consejo, así de paz como de guerra. Ubo gran lugar cerca de los Reyes en cuyo tiempo fué. Ca seyendo mozo fué bien quisto del Rey don Pedro, y después del Rey don Enrique el segun- do, fue de su consejo muy amado dé-: el Rey don Juan y el rey don Enrique su hijo hicieron del gran mención y fianza. Pasó por grandes hechos de guerra y de paz: fué preso dos veces, una en la batalla de Nájera y otra en Aljubarrota. Fué de muy dulce condición, y de buena conversación, y de gran consciencia, que temía mucho á DÍ03. Amó mucho las sciencias, diose mucho á los libros e historias, tanto que como él fuese asaz caballero y de gran discreción en la práctica del mundo; pero naturalmente fué incli- nado á las sciencias. Y con esto gran parte del tiempo ocupaba en leer y es- tudiar, no en obras de derecho, sino en filosofía e historias. Por causa del son conocidos algunos libros en Castilla, que antes no lo eran, ansi como el Tito Livio, que es la más notable historia Romana; las Caídas de los Prín- cipes; Los Morales, de San Gregorio; El Isidoro de Summo Casso; el Boecio; la Historia de Troya. El ordenó la Historia de Castilla desde el Rey don Pedro hasta el Rey don Enrique el tercero, é hizo un buen libro de caza, que él fué mucho cazador, y otro libro llamado Rimado de Palacio. Amó mucho mujeres, más que á tan sabio caballero como él convenía. Murió en Calahorra, en edad de setenta y cinco años, año de mil y cuatrocientos y siete. Está sepultado en el monasterio de Quexane. donde están los otros de su linaje.

De Diego López Destúñiga.

Diego López Destúñiga, Justicia mayor del Rey, fué en el tiempo del Rey Don Juan y del Rey Don Enrique el tercero. De parte del padre fué Destúñiga; el solar de este linaje es en Navarra. De parte de su madre venia este Diego López de los de Orozco, un buen linaje de caballeros. Fué hombre de buen gesto e de mediana altura, el rostro y los ojos colorados, y las piernas del- gadas; hombre apartado en su conversación, y de pocas palabras; pero según dicen los que le platicaron, era hombre de buen seso, é que en pocas pala- bras hacía grandes conclusiones, é buen amigo á sus amigos. Fué muy acebto é allegado á aquellos dos Reyes en cuyo tiempo fué; alear muy grande estado; vestíase muy bien, é aun en Ja madura edad amó mucho mugeres, é dióse mucho á ellas con toda soltura. De su esfuerzo no se sabe é creo que fuese porque en su tiempo no ovo guerras ni batallas en que le mostrase; pero de presumir es que un caballero de tal linage e de tanta discreción, que guardaría su honra é fama é vergüenza, en que va todo el fruto del esfuerzo de las armas. Fallesció en el mes de Noviembre, año de mil é quatrocientos é diez y siete años. Está sepultado en Valladolid en el Monasterio de la Trinidad.

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C. GUTIERRE DIEZ DE GAMES Crónica de P. Pedro Niño, conde de Buelna.

Cómo es Túnez vna muy buena cibdad e cómo el capitán se vino a Cartagena

Túnez es una muy grande e muy fermosa ciudad. Es muy rica. Es asen- tada en una ladera vertiente contra la mar. Parescen en eUa muy fermosas obras de casas e de mezquitas e dentro de ella hay plazas fuertes.

Tiene un muy fermoso alcázar sobre una pequeña mota. Del otro cabo de la cibdad viene un rio, pegado á ella por de fuera, ó después entra dentro en la cibdad, é los navios entran en el río; allí está la tarazana en que hay siempre diez galeras; nunca, en ningún tiempo, está el puerto sin galera ar- mada. La huerta de Túnez non hay otra tal en el mundo que en nuestra memo- ria sea. Hay en ella treinta mil torres: cada una torre con su heredad ha de dar al rey cada torno de luna una dobla de oro. La tierra y las comarcas de alrededor es la más virtuosa é más abastada del mundo, é cerca de allí es la ciudad de Tafllet, donde es el Azacht. Este es un monte de palmas que dura ocho leguas, tan espeso como un pinar espeso. Allí son los búfalos, é los camellos, é las gacelas, é los leones, é los avestruces é los puercos es- pines.

Partió de allí el capitán costeando la tierra, é llegaron las galeras á la cibdad de Bona de Buxia. Allí es un monte donde crían muchos gunjos. Non fallando más navios de moros, dejaron la costa é entraron en el golfo. Vie- ron las galeras en la mar una goleta, é fueron allá á ella: alcanzáronla: era de Aragón: iban en ella unos frailes de la orden de la Trinidad que pasaban en Berbería: iban á sacar captivos. Desta guisa alcanzaron muchos navios de Aragón, é de otras partes de cristianos, que le non facían mal ninguno, pasa- do el trabajo, cuidando que eran de moros, é después dejábalos ir á salvo. Andando así muchos días calando la mar buscando navios de enemigos, é non fallando, volvióse á Cartagena. Allí falló sus naos: la quél había ganado, é la otra que él traía armada. E la otra su nao, veniendo por el estrecho, fa- lló un cárabo de moros muy rico, en que tomaron moros, é paños de oro, é seda, muchos alquiceres, é dátiles é tinajas de mantenca, é trigo ó cebada, é otras muchas cosas.

D. DIEGO ENRIQUEZ DEL CASTILLO Crónica del Rey Pon Enrique el Quarto.

De cómo tornó el Rey A Madrid, é le apretó la dolencia é murió.

Tornóse el Rey á Madrid con más placer que salud por la deliberación del Marqués de Villena, deseando reposar, para remediar su persona que estaba flaca, é muy debilitada de andar por los campos en tiempo de tanta frialdad, en el mes de octubre é noviembre. Donde, creyendo descansar, car- gó en él tan apoderadamente el mal de sus cámaras é gomitó, que luego pa- resció ser mortal sin remedio alguno: en tanto grado, que luego los físicos pronosticaron ser muy cercano su fln. Pero todavía acordaron de lo purgar un domingo, por la mañana, é purgó livianamente, coa que paresció en al- guna manera sentirse más aliviado, hasta que ovo dormido, é dormió, por

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espacio de una hora y media muy sosegadamente. E luego que despertó dióle un tan grande dolor de costado y tan agudo, que ningún reposo ni sosiego le dejaba tener: en tanto grado, que siempre le fué cresciendo é nunca men- guando, é duróle aquel dolor por espacio de diez horas. Entonces dijeron los físicos á los señores que allí estaban, que eran el Cardenal y el Condestable, y el Conde de Benavente y el Marqués de Villena con otros del Consejo é mu- chos criados é servidores suyos, que les suplicaban que le hiciesen luego confesar, é ordenar su ánima, por cuanto no tenía más de tres horas de vida. Oído aquesto, mandaron llamar á Fray Pedro Mazuelo, prior de San Jeróni- mo del Paso, con quien el Rey se confesó por espacio de una hora grande. E acabida la penitencia el Religioso le dijo que mirase cómo disponía su áni- ma é donde se mandaba enterrar, y el Rey respondió sosegadamente, que dejaba por sus testamentarios y albaceas al Cardenal de España, y ai Duque de Arévalo, y al Marqués de Villena, é al Conde de Benavente, é les encar- gaba sus conciencias: é mandaba que su cuerpo fuere llevado á Santa María de Guadalupe, é lo enterrasen debajo de la sepultura de la Reyna su madre doña María. E asimesmo mandaba que de sus joyas é tesoros fuesen paga- dos é satisfechos sus criados é servidores de lo que les era en cargo. Dicho aquesto, con muy poca pena espiró á las dos horas de la noche, que se con- taron once días del mes de diciembre, año del nacimiento de Nuestro Salva- dor Jesucristo de mil é cuatrocientos é setenta é cuatro años. Vivió cuarenta é nueve años, é once meses, é once días, y reinó veinte é dos años, poco más ó menos. Quedó tan deshecho en las carnes, que no fué menester embalsa- mallo. Fué depositado por entonces en el Monasterio de San Jerónimo del Paso, que él hizo: donde le fueron hechas señaladas obsequias s>gun que á Rey pertenecían. Dijo la misa el día de su enterramiento el Cardenal de Es- paña con algunos prelados que allí estaban, por asistentes con él en el Altar. ¡Oh Reyes poderosos, que sojuzgáis los imperios! ¡Oh príncipes temporales que señoreáis el mundo! Tomad agora enxemplo en la pujanza de este Rey, cuando comenzó á reinar. Sean en vos espejo sus altos triunfos, que le dio la fortuna, su franca liberalidad, sus piadosas obras, su mucha clemencia, con que gobernó sus subditos. Mirad que ni uno le libró de la persecución de sus traidores criados, ni lo al lo escapó de la muerte, que lo privó de rey nos, é le despojó de sus señoríos. Si primero se vio con gloria, los suyos se la roba- ron. Si fué Señor de grandes tesoros, aquéllos le empobrecieron. Si ganó mu- chas tierras, é si algunas provincias se alzaron por él, aquéllos como ingratos se las hicieron perder. Ellos recibiendo mercedes, se tornaron peores: él su- friendo sus injurias, se hizo mejor é así feneció su vida con mucha paciencia, é acabáronse sus días con pojo descanso, ó salieron sus carnes de los traba- jos mundanos, é reposó su espíritu de tantos afanes, y duermen sus huesos sin verse corridos. Pues si discreción é saber alcanzáis, si seso é prudencia tenéis vosotros, los del Cetro Real, contemplad su próspero estado, su gra- ciosa humildad, sus mercedes infinitas, sus grandes persecuciones, sus tra- bajos é afanes, sus desmedidas fatigas: é veréis que ni la mucha potencia os debe causar soberbia, ni las sobradas riquezas haceros avarientos, ni los ca- sos desastrados privar de la virtud, ni las fuertes adversidades agenar el corazón de la condición Real, mas con serena cara faced á todo sereno semblante: e de tal guisa sufrirlo, que ni por lo muy próspero se muestre más alegie, ni por las adversidades señalada tristeza.

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E. HERNANDO DEL PULGAR

Crónica de los Señores Reyes Católicos Pon Fernando y Doña Isabel.

La Reina Católica.

E9ta Reina era de mediana estatura, bien compuesta en su persona y en la proporción de sus miembros, muy blanca é rubia: los ojos entre verdes é azules, el mirar gracioso é honesto, las facciones del rostro bien puestas, la cara muy fermosa é alegre. Era mesurada en la continencia é movimientos de su persona: no bebía vino; er^ muy buena mujer é placíale tener cerca de mujeres ancianas que fuesen buenas é de linaje... Guardaba tanto la con- tinencia del rostro que aun en los tiempos de sus partos encubría su senti- miento é forzábase á no mostrar ni decir la pena que en aquella hora sienten é muestran las mujeres. Amaba mucho al Rey su marido é celábalo fuera de toda medida. Era mujer muy aguda y discreta, lo qual vemos pocas é raras veces concurrir en una persona; fablaba muy bien y era de tan excelente in- genio que en común de tantos é tan arduos negocios como tenía en la gober- nación de sus Reinos, se dio al trabajo de aprender las letras latinas; é al- canzó en tiempo de un año saber en ellas tanto que entendía qualquier fabla ó escriptura latina. Era católica é devota; facía limosnas secretas en lugares debidos; honraba las casas de oración: visitaba con voluntad los monesterios é casas de religión... Placíale la conversación de personas religiosas é de vida honesta, con las cuales había muchas veces sus consejos particulares; é como quier que oía el parecer de aquellos é de los otros letrados que cerca della eran; pero por la mayor parte seguía las cosas por su arbitrio. Pareció ser bien fortunada en las cosas que comenzaba. Era muy inclinada á facer justi- cia, tanto que le era imputado seguir más la vía del rigor que de la piedad; y esto facía por remediar á la gran corrupción de crimines que falló en el Reino quando subcedió en él... Era mujer de gran corazón, encubría la ira é disimulábala; é por erto que della se conocía, ansí los Grandes del Reino como todos los otros temían de caer en su indinación. De su natural inclina- ción era verdadera é quería mantener su palabra... Era muy trabajadora por su persona... Era firme en sus propósitos, de los quales se retraía con gran dificultad... Era mujer cerimoniosa en sus vestidos é arreos é en el servicio de su persona; é quería servirse de homes grandes é nobles, é con grande acatamiento é humillación. No se lee de ningún Rey de los pasados que tan grandes homes toviese por oficiales como tovo...

F. MOSÉN DIEGO DE VALERA memorial de diversas hazañas.

Capítulo LXIII. De la muerte malavektueada del Papa Pablo Seguisdo.

Conveniente cosa parece escribir aqui la nueva marera de muerte del Papa Pablo segundo, no vista en el mundo semejante fasta entonces, el qual mucho favorecía al Rey Don Enrique y encobria sus errores, la maravillosa muerte del qual dio testimonio de su torpe vida, el qual quando vivió siem- pre se ejercitó en cosas vanas, y en juegos, y en buscar las figuras de las monedas de los tiempos más antiguos y en mirar sus tesoros é piedras pre-

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ciosas en lo qual siempre contemplaba, é procuraba tener cerca de si nigro- mánticos é fechiceros; el qual, como fuese muy fermoso de gesto, é de cuer- po muy grande ó muy sano, sin enfermedad alguna, la noche que murió fue fallado en su cama tan pequeño é tan flaco, como de un moso pequeño de diez ó doce años, todo consumido é ferido el rostro é la cabeza en muchos lugares é los huesos de tal manera como si fuesen quemados en fuego; el qual se afirma tener en un anillo un espíritu familiar, por el qual muchas cosas sabia. E muerto asi el Padre Santo, los suyos dieron muy gran priesa a su enterramiento porque no fuese a todos manifiesta la nueva forma de su muerte, la qual bien conforme fué a su vida, como siempre se diese a delei- tes é pompas é obras vanas dejando de entende en las cosas á que su divini- dad le obligaba. Solo esto fizo bueno en su pontificado, que recobró algunos bienes del patrimonio de la Iglesia, que tiránicamente eran tenidos por al- gunos; é murió este Padre Santo en el mes de Agotto del año del nascimiento de nuestro Redentor de mil é quatrocientos é sesenta y un añcs, el qual no contento del excelente palacio edificado por Nicolao quinto cerca de San Pe- dro, mandó facer otro mucho mayor cerca de San Marco en Roma. Fué en- terrado miserablemente en una pobre sepultura, é sucedió en su lugar Sixto quarto, fray le de San Francisco, antes llamado Francisco de Ona, ginovés, maestro de Santa teología, el qual muchos cardenales crió de sus parientes; que en este tiempo nuestro los Padres Santos parece que para sublimar sus deudos son puestos en la silla de San Pedro, siendo en todo contra el orden de la Santa Iglesia.

III. LOS PRIMEROS HUMANISTAS

EL MAESTRO ANTONIO DE NEBRIJA Gramática castellana.

Libro II. Capítulo VI.— De los consonantes queal e qui cosa es

CONSONANTE EN LA COPLA.

Los que compusieron versos en ebraico, griego e latin hizieronlas por medida de silabas luengas et breves. Mas después que con todas las buenas artes se perdió la gramática: e non supieron distinguir entre silabas luengas e breves, desatáronse de aquella lei e pusiéronse en otra necesidad de cerrar cierto numero de silabas debaxo de consonantes. Tales fueron los que des- pués de aquellos santos varones que echaron ios cimientos de nuestra reli- gion'compusieron himnos por consonantes: contando solamente las silabas non curando de la longura o tiempo dellas. El cual ierro con mucha ambi- ción e gana los nuestros arrebataron. E lo que todos los varones doctos con mucha diligencia avían: e rehusavan por cosa viciosa nosotros abrazamos como cosa de mucha elegancia e hermosura. Porque como dice aristóteles por muchas razones avernos de huir los consonantes.

La primera porque las palabras fueron bailadas para decir lo que senti- mos: e no por el contrario el sentido ha de servir á las palabras. Lo cual ha- zen los que usan de consonantes en Jas cláusulas de los versos: e dizen la que las palabras demandan e no lo que ellos sienten. La segunda porque en habla no ai cosa que mas ofenda las orejes ni que maior hastío nos traiga que la semejanza; la cual traen los consonantes entre si. E aun que tulio pon-

ga entre los colores retóricos las cláusulas que acaban ó caen en semejante manera esto ha de ser pocas vezes: e no de manera que sea mas la salsa quel manjar. La tercera porque las palabras son para traspasar en las orejas del auditor aquello que nosotros sentimos teniendo lo atento en lo que quere- mos dezir, mas usando de consonantes el que oie no mira lo que se dize: an- tes está como Buspenso esperando el consonante que se sigue. Lo cual cono- ciendo nuestros poetas expienden en los primeros versos lo vano e ocioso: mientras que el auditor está como atónito e guardan lo macizo e bueno para lo último verso de la copla: porque los otros desvanecidos de la memoria, aquel solo quede asentado en las orejas. Mas porque este error e vicio ia está consentido e recibido de todos los nuestros: veamos cual e que cosa es consonante.

IV. LOS GRANDES POETAS

A. DON IÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA, MARQUÉS DE SANTILLANA

(1398-1458).

proverbios de gloriosa dofrina e fructuosa enseñarte*.

Capítulo I. Del amor e temor

Fijo mió mucho amado

Para mientes E non contrastes las gentes

Mal su grado: A ma é serás amado,

E podrás Facer lo que non farás

Desamado.

¿Quién reservará al temido

De temer, Si discrepeton é saber

Non ha perdido?... Si querrás, serás querido,

Ca temor E^ una mortal dolor

Al sentido.

Qésar, segund es leydo

Padescfo, E de todos se falló

Descebido: Quien se piensa tan ardido,

Pueda ser Que solo baste á facer

Grand sonido.

Quántos vi ser augmentados Por amor;

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E muchos mas por temor

Abaxados!... Ca los buenos, sojudgados,

Non tardaron De buscar cómo libraron

Sus estados.

O fijo, sey amoroso,

E non esquivo; Ca Dios desama al altivo

Desdeñoso Del iniqúo é malicioso

Non aprehendas; Ca sus obras son contiendas

Sin reposo.

E sea la tu respuesta

Muy. graciosa: Non terca nin soberbiosa,

Mas honesta. O fijo!... quán poco cuesta

Bien fablar!... E sobrado amenacar

Poco presta.

La Comedíela de ponta.

Fabla la señora Infanta doña Catherina, quexándose de la fortuna e loa los oficios baxos e serviles

¡Benditos aquellos que con el acada Sustentan su vida e viven contentos, E de quando en quando conoscen morada E suffren pascientes las lluvias é vientos!... Ca estos non temen los sus movimientos, Nin saben las cosas del tiempo passado, Nin ád las pressentes se fa<jen cuydado, Nin las venideras han nascimientos.

Benditos aquellos, que siguen las fieras Con las gruessas redes é canes ardidos, E saben las trochas é las delanteras E fieren del archo en tiempos devidos! Ca estos por saña non son conmovidos Nin vana cobdicia los tiene subjetos; Nin quieren thesoros, nin sienten deffetos, Nin turban temores sus libres sentidos.

Benditos aquellos que quando las flores Se muestran al mundo desciben las aves, E fuyen las pompas é vanos honores, E ledos escuchan sus cantos suaves!

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I Benditos aquellos que en pequeñas caves Siguen los pescados con pobres traynas! Ca estos non temen las lides marinas, Nin cierra sobre ellos Fortuna sus llaves.

Sonetos fechos al itálico modo. XXIX. Otro soneto quel marqués fico, qüexándose

DE LOS DAPÑOS DESTE REYNO

Oy qué diré de tí, triste emispherio O patria mía, que veo del todo, Yr todas cosas ultra el recto modo, Donde se espera inmenso lacerio?...

¡Tu gloria é laude torno vituperio E la tu clara fama en escureca!... Por cierto,. España, muerta es tu nobleza. E tus loores tornados hacerio.

¿Dó es la fée?... ¿dó es la caridat?... ¿Dó la esperanza?... Ca por cierto absentes Son de las tus regiones é partidas.

¿Dó es justicia, templan ca, egualdat, Prudencia é fortaleca... Son presentes?... Por cierto non: que lexos son fuydas.

Querella de amor

Ya la grand noche passava E la luna s' escondía La clara lumbre del dia Radiante se mostrava: Al tiempo que reposava De mis trabajos é pena. Oy triste cantilena, Que tal canchón pronunciava:

Amor cruel é bryoso, Mal aya la tu alteca, Pues non fa^es igualeca, Seyendo tan poderoso.

Desperté como espantado E niré dónde sonava El que d'amor se quexaba, Bien como dapniflcado: Vi un orne seer llagado De grand golpe de una flecha E cantava tal endecha con semblante atribulado.

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De ledo que era, triste ¡Ay amor!... me tornaste, La ora que me tiraste, La señora que me diste

Pregunté: ¿Por qué facedes Señor tan esquivo duelo, O si puede aver consuelo La cuyta que padeseedes?...» Respondióme: «Non curedes Señor, de me consolar: Ca mi vida es querellar, Cantando asi como vedes

Pues me fallesció ventura En el tiempo del placer, Non espero aver folgura, Mas por siempre entristecer.

Serranilla ix

Mocuela de Bores Allá do la Lama Púsom' en amores.

Cuydé que olvidado Amor me tenía, Gomo quien s'avia Grand tiempo dexado De tales dolores, Que mas que la llama Queman amadores.

Mas vi la fermosa De buen continente, La cara plagíente, Fresca como rosa De tales colores Qual nunca vi dama Nin otra, señores.

Por lo qual: «Señora (le dixe), en verdat La vuestra beldat Saldrá desd' agora Dentre estos alcores Pues meresce fama De grandes loores.»

Dixo: «Ca vallero Tiratvos á fuera

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Dexat la vaquera Passar al otero Ca dos labradores Me piden de Frama Entrambos pastores.»

« Señora, pastor, Seré si queredes: Mandarme podedes, Como á servidor: Mayores dulQores Será a mi la brama Que oyr ruyseñores. *

Asi concluimos El nuestro processo Sin facer exgeso, E nos avenimos E fueron las flores De cabe Espinama Los encobridores.

Proemio e carta quel marqués de Santillana envió al Condestable de Portugal con las obras suyas

I. En estos dias pasados Alvar Goncalez de Alcántara, familiar é servidor de la casa del señor Infante don Pedro, muy ínclito duque de Coymbra, nuestro padre, de parte vuestra, señor, me rogó que los decires é canciones mias enviasse a la vuesta maniflcencia. En verdad, Señor, en otras fechas de mayor importancia, aunque a mi más trabajosa quisiera yo complacer á la vuestra nobleca; porque estas obras, o a lo menos las mas dellas, no son de tales materias, nin asy formadas é artigadas que de memorable registro dinas parescan. Porque, Señor, asy como el Apóstol dice: cum essem parvulm, cogitabam ut parvulus, loquebam ut parvulus. Ca estas cosas alegres e gocosas andan é concurren con el tiempo de la nueva edat de juventut: es a saber: con el vestir, con el justar, con el danzar é con otros tales cortesanos exer- cicios. E asy, Señor, muchas co=as placen agora a vos que ya no placen é no deven placer a mi. Pero, muy virtuoso señor, protestando que la volun- tad mía sea ó fuesse non otra de la que digo, porque la vuestra sin impedi- mento aya lugar, é vuestro mandado se faga, de unas é de otras partes, é por los libros é cancioneros fice buscar é escrebir por orden, según que yo les fice, las que en este pequeño volumen os envió.

II. Mas como quiera que de tanta insuficiencia estas obretas mias que vos Señor, demandades, sean, ó por ventura mas de quanto las yo estimo é reputo, vos quiero certificar me place mucho que todas cosas que entren ó anden so esta regla de poetal canto, vos plegan; de lo qual me facen cierto asy vuestras graciosas demandas, como algunas gentiles cosas de tales que yo he visto compuestas de la vuestra prudencia; como es cierto este sea un celo celeste, una affection divina, un insaciable cibo del ánimo: el qual, asy como la materia busca la forma e lo imperffeto la perffection, nunca esta

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sciencia de poesía é gaya scencia se fallaron si non en los ánimos gentiles é elevados espíritus.

III. E qué cosa es la poesía (que en nuestro vulgar gaya sciencia llama- mos), sinon un fingimiento de cosas útiles, cubiertas ó veladas con muy fer- mosa cobertura, compuestas, distinguidas é scandidas por cierto cuento, pesso é medida? E ciertamente, muy virtuoso Señor, yerran aquellos que penssar quieren ó decir que solamente las tales cosas consistan ó tiendan á cosas vanas o lascivas; que bien como los fructíferos huertos abundan é dan convinientes frutos para todos los tiempos del año, asy los ornes bien nasci- dos é dotos, a quien estas sciencias de arriba son infusas, usan d'aquellas é del tal exereicjo segunt las edades. E si por ventura las sciencias son dessea- bles, asy como Tulio quiere. ¿Qual de todas es mas prestante, mas noble, o mas dina del hombre? o qual mas extensa a todas especie de humanidat? Ca las escuridades o cerramientos dellas ¿quién las abre, quién las esclaresce, quién las demuestra é face patentes sinon la elocuencia dulce é fermosa fabla, sea metro sea prosa?...

B. JUAN DE MENA (1411-1454).

El Labirynfho.

El Conde de Niebla.

Aquel que en la barca parece sentado Metido en engaño de las bravas ondas, En aguas crueles ya más que non hondas Con mucha grant gente en la mar anegado, Es el valiente, non bien fortunado, Muy virtuoso, perínclito conde De Niebla, que todos sabéis bien adonde Dio fin al día del curso hadado

En la su triste hadada partida Por muchas señales que los marineros Han por auspicios y malos agüeros, Le fué denegado hacer su venida: Los cuales veyendo con voz dolorida El cauto maestro de toda su flota, Al conde amonesta del mal que denota, Porque la vía fuese resistida.

Ca, he visto, dice, señor, nuevos yerros La noche pasada hacer los planetas, Con crines tendidos arder los cometas,

Y dar nueva lumbre las armas y hierros: Ladrar sin herida los canes y perros, Triste presagio hacer de peleas

Las aves nocturnas y las funéreas Por las alturas, collados y cerros.

Vi que las gúmenas gruesas quebraban Cuando las áncoras quis levantar,

Y vi las antenas por medio quebrar, Aunque los carbasos no desplegaban;

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Los mástiles fuertes en calma temblaban, Los flacos trinquetes con la su mesana Vi levantarse, no de buena gana, Cuando los vientos se nos convidaban

El conde, que nunca de las abusiones Creía, ni menos de tales señales, Dijo: Ni apruebo por muy naturales, Maestro, ninguna de aquestas razones, Las que me dices, ni bien perficiones. Ni veras pronosticas son de verdad Ni los indicios de la tempestad No vemos fuera de tus opiniones

Ni baten las alas ya los alciones, Ni tientan jugando de se rociar, Los cuales amansan la furia del mar Con sus cantares y lánguidos sones,

Y dan á sus hijos contrarias sazones Nido en invierno con nueva pruina, Do puestos acerca la costa marina

En un semilunio les dan perfecciones.

Ni la corneja non anda señera Por el arena seca paseando, Con su cabeza su cuerpo bañando Por preocupar la lluvia que espera. Ni vuela la garza por alta manera, Ni sale la fúlica de la marina Contra los prados, ni va ni declina Como en los tiempos adversos hiciera.

Desplega las velas pues, ¿ya que tardamos?

Y los de los barcos levanten los remos

A vueltas del tiempo mejor que perdemos, No los agüeros, los hechos sigamos:

Y pues una empresa tan santa llevamos, Cual otra en el mundo podrá ser alguna, Presuma de vos y de mi la fortuna,

No que nos fuerza, mas que la forzamos

El conde y los suyos tomaron la tierra, Que estaba entre el agua y el borde del muro. Lugar que en menguante es seco y seguro, Mas con la cresciente del todo se cierra: Quien llega más tarde presume que yerra. La pavesada ya junta á las alas, Levantan los trozos, crescen las escalas, Crescen las artes mañosas de guerra.

Los moros veyendo crescer los engaños,

Y viéndose todos cercados por artes,

Y combatidos por tantas de partes, Allí socorrían do vían mas daños,

Y con necesarios dolores extraños Resisten sus sañas las fuerzas agenas,

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Y lanzan los cantos desde las almenas,

Y botan los otros que no son tamaños

Allí disparaban bombardas y truenos,

Y los trabucos tiraban ya luego Piedras y dardos y hachas de fuego, Con que los nuestros hacían ser menos: Algunos de moros tenidos por buenos Lanzan temblando las sus azagayas, Pasan las lindes, palenques y rayas, Doblan sus fuerzas con miedos ágenos.

Mientra morían y mientra mataban, De parte del agua ya crescen las ondas,

Y cobran las mares soberbias y hondas Los campos que ante los muros estaban: Tanto, que los que de allí peleaban,

A los navios si se retraían

Las aguas crescidas les ya defendían

Tornar á las fustas que dentro dejaban.

Con peligrosa y vana fatiga Pudo una barca tomar á su conde, La cual le levara seguro, si donde Estaba bondad no le fuera enemiga: Padece tardanza, si quier que lo diga, De los que quedaban y irlo veían,

Y de otros que ir con él no podían, Presume que voz dolorosa les siga.

Entrando tras él por el agua decían: —Magnífico conde, ¿y cómo nos dejas? Nuestras finales y últimas quejas En tu presencia favor nos serían: Las aguas las vidas ya nos desafian, Si tu no nos puedes prestar el vivir, Danos linaje mejor de morir, Daremos las manos á más que debían .

O volveremos á s r sometidos A aquellos Alarbes, maguer no debamos, Porque los tuyos muriendo podamos, Ser dichos muertos, más nunca vencidos; Sólo podemos ser redargüidos. De temeraria y loca osadía: Mas tal infamia mejor nos sería Que no so las aguas morir sepelidos.

Hicieron las voces al conde á deshora Volver la su barca contra las saetas

Y contra las armas de los mahometas. Ca fué de temor piedad vencedora: Había fortuna dispuesto la hora,

Y como los suyos comienzan á entrar, La barca con todos se ovo de anegar De peso tamaño no sostenedora.

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IV. LOS ROMANCES DE LOS SIGLOS XIV Y XV A. Romances históricos de los ciclos épicos castellanos.

1.— Romance del Rey Don Rodrigo, cómo perdió á España

Las huestes de Don Rodrigo desmayaban y huían cuando en la octava batalla sus enemigos vencían. Rodrigo deja sus tiendas y del real se salía: solo va el desventurado, que no lleva compañía. El caballo, de cansado ya mudarse no podía: camina por donde quiere que no le estorba la vía. El rey va tan desmayado que sentido no tenía: muerto va de sed y hambre que de velle era mancilla; iba tan tinto de sangre que una brasa parecía. Las armas lleva abolladas que eran de gran pedrería: la espada lleva hecha sierra de los golpes que tenía: el almete abollado en la cabeza se le hundía: la cara lleva hinchada del trabajo que sufría. Subióse encima de un cerro el más alto que veía: dende allí mira su gente como iba de vencida.

De allí mira sus banderas

y estandartes que tenía,

cómo están todos pisados

que la tierra los cubría.

Mira por los capitanes

que ninguno parescía:

mira el campo tinto en sangre

la cual arroyos corría.

El triste, de ver aquesto

gran mancilla en tenía:

llorando de los sus ojos

desta manera decía:

—Ayer era rey de España,

hoy no lo soy de una villa:

ayer villas y castillos,

hoy ninguno poseía:

ayer tenía criados,

hoy ninguno me servía:

hoy no tengo una almena

que pueda decir que es mía.

¡Desdichada fué la hora,

desdichado fué aquel día

en que nací y heredé

la tan grande señoría,

pues lo había de perder

todo junto y en un día!

¡Oh, muerte! ¿por qué no vienes

y llevas esta alma mía

de aqueste cuerpo mezquino,

pues se te agradecería?

2.— Romance de Bernardo del Carpió

Por las riberas de Arlanza Bernardo del Carpió cabalga en un caballo morcillo enjaezado de grana, gruesa lanza en la su mano, armado de todas armas. Toda la gente de Burgos le mira como espantada, porque no se suele armar sino á cosa señalada. También lo miraba el Rey, que fuera vuela una garza;

diciendo estaba á los suyos: Esta es una buena lanza; si no es Bernardo del Carpió, este es Muza el de Granada. Ellos estando en aquesto, Bernardo que allí llegaba, ya sosegado el caballo, no quiso dejar la lanza; mas puesta encima del hombro, al rey de esta suerte hablaba: —Bastardo me llaman, rey siendo hijo de tu hermana

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y del noble Sancho Diaz, ese conde de Saldaña: dicen que ha sido traidor y mala mujer tu hermana. y los tuyos lo habéis dicho que otro ninguno no osara: mas quien quiera que lo ha dicho, miente por medio la barba; mi padre no fué traidor, ni mi madre mujer mala, porque cuando fui engendrado ya mi madre era casada. Pusiste á mi padre en hierros, y á mi madre en orden santa, y porque no herede yo quieres dar tu reino á Francia.

Morirán los castellanos antes de ver tal jornada: montañeses y leoneses, y esa gente asturiana, y ese rey de Zaragoza me prestará su compaña para salir contra Francia y darle cruda batalla; y si buena me s°liere, será el bien de toda España; si mala, por la república moriré yo en tai demanda. Mi padre mando que sueltes pues me diste la palabra si no, en campo, como quiera te será bien demandada.

3.— Romance de Fernán González

Preso está Fernán González, el buen conde castellano; prendióle don Sancho Ordoñez porque no le ha tributado. En una torre en León lo tienen á buen recaudo. Rogaban por él al rey muchas personas de estado, y también por él rogaba ese monje fray Peí ayo; mas el rey, con gran enojo, nunca quisiera soltallo. Sabiéndolo i a condesa, determina ir á sacallo; cabalgando en una muía, como siempre lo ha usado, consigo lleva dos dueñas, y dos escuderos ancianos. Lleva en su retaguardia trescientos hijosdalgo armados de todas armas, cado uno con buen caballo. Todos llevan hecho voto de morir en demandarlo, y de no volver á Burgos hasta morir ó librarlo. Caminan para León contino por despoblado; mas cerca de la ciudad en un monte se han entrado. La condesa, como es sabia,

mandó ensillar un caballo, y mandóle á un escudero que al conde quede aguardando, y que en siendo salido se lo y le ponga en salvo. La condesa con las dueñas en la ciudad se ha entrado: como vieno de camino, vase derecho al palacio. Así como el rey la vido, á ella se ha levantado. —¿Adonde buena, condesa? Señor, voy á Santiago, y víneme por aquí para besaros las manos. Suplicóos me deis licencia para el conde visitar. —Que me place, dijo el rey, pláceme de voluntad. Llévenla luego á la torre donde el conde preso está. Por amor de la condesa las prisiones quitádole han. Desde á rato que llegó, la condesa le fué á hablar: —Levantaos luego, señor no es tiempo de echado estar: y vestios estas mis ropas y tocaos vos mis tocados, y junto con esas dueñas os salid acompañado,

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y en saliendo, que salgáis, hallareis vuestro caballo; iros héis para el monte do está la gente aguardando. Yo me quedaré aquí hasta ver vuestro mandado. Al conde le pareció que era bien aconsejado; vístese las ropas de ella, largas tocas se ha tocado. Las dueñas son avisadas, á las guardas han llamado; las guardas estaban prestas, quitan de presto el candado; salen las dueñas y el conde; nadie los habia mirado. Dijo una dueña á las guardas que la andaban rodeando: —Por tener larga jornada hemos madrugado tanto. Luego que fuera salieron halló el conde su caballo, el cual tomó su camino para el monte señalado. Las dueñas y el escudero hasta el día Jaan aguardado: subido se han á la torre do la condesa ha quedado. Las guardas, desque las vieron mucho se han maravillado. Decí ¿á que subís señoras, háseos acá olvidado algo? —Abrí, veréis lo que queda, porque llevemos recaudo.—

Como las guardas abrieron

á la condesa han hallado.

Como la condesa vido

que las dueñas han tornado:

—Id, decid al señor rey,

que aquí estoy á su mandado,

que haga en la justicia,

que el conde ya está librado.—

Como aquesto supo el rey,

hallóse muy espantado:

tuvo en mucho á la condesa

saber hacer tal engaño.

Luego la manda sacar

y dalle todo recaudo,

y envióla luego al conde:

muchos la han acompañado.

El conde, desque la vido

holgóse en extremo grado,

enviado ha decir al rey,

que pues también lo ha mirado,

que le mandase pagar

lo del azor y el caballo,

si no, que lo pediría

con la espada en la mano.

Todo por el rey sabido

su consejo ha tomado;

sumaba tanto la paga

que no pudo numerallo;

así que, todo bien viisto

fué por el rey acordado

de le soltar el tributo

que el conde le era obligado.

De esta manera el buen conde

á Castilla ha libertado.

Romance de los siete Infantes de Lara Muerte de los Infantes.

Saliendo de Canicosa por el val de Arabiana donde Don Rodrigo espera los hijos de la su hermana, por campo de Palomares vio venir muy gran compaña, muchas armas reluciendo, mucha adarga bien labrada, mucho caballo ligero, mucha lanza relumbraba, mucho estandarte y bandera por los aires revolaba.

La seña que viene en ellas es media luna cortada: Alá traen por apellido, A Mahoma a voces llaman; tan altos daban los gritos por los campos resonaban; lo que las voces decían grande mal significaban: —¡Mueran, mueran— van diciendo los siete infantes de Lara! ¡Venguemos á Don Rodrigo, pues que tiene dellos sañal—

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Allí está Ñuño Salido,

el ayo que los criara:

como ve la gran morisma

desta manera les habla:

—¡Oh, los mis amados hijos,

quien vivo no se hallara,

por no ver tan gran dolor

como agora se esperaba!

Si no os hubiera criado,

no sintiera tanta rabia,

mas quiéroos tanto, mis hijos,

que se me arrancaba el alma;

ciertamente nuestra muerte

está bien aparejada.

No podemos escapar

de tanta gente pagana.

Vendamos bien nuestros cuerpos

y miremos por las almas:

peleemos como buenos:

las muertes queden vengadas:

ya que lleven nueetras vidas,

que las dejen bien pagadas.

No nos pese de la muerte pues va tan bien empleada, pues morimos todos juntos, como buenos, en batalla. Como los moros se acercan, a cada uno por si abraza: cuando llega á Gonzalvico, en la cara le besara: —Hijo Gonzalo González, de lo que más me pesaba es de lo que sentirá vuestra madre doña Sancha! Erades su claro espejo: más que á todos os amaba. En esto los moros llegan, traban con ellos batalla: los infantes los reciben con sus adargas y lanzas: —¡Santiago, Santiago!— a grandes voces clamaban: matan infinitos moros, mas todos alli quedaran .

5.— Romance del Cid, cómo vino a besar las manos al Rey.

Cabalga Diego Layner al buen rey besar la mano; consigo se los llevaba los trescientos hijosdalgo. Entre ellos iba Rodrigo, el soberbio castellano; todos cabalgan a muía, sólo Rodrigo a caballo; todos visten oro y seda, Rodrigo va bien armado; todos espadas ceñidas, Rodrigo estoque dorado; todos con sendas varicas, Rodrigo, lanza en la mano; todos guantes olorosos, Rodrigo, guante mal lado; todos sombreros muy ricos, Rodrigo, casco afilado y encima del casco lleva un bonete colorado. Andando por bu camino, unos con otros hablando, allegados son a Burgos, con el Rey se han encontrado. Los que vienen con el Rey,

entre van razonando: unos lo dicen de quedo, otros lo van preguntando: Aqui viene entre esta gente quien mató al conde Lozano.— Como lo overa Rodrigo, en hito los na mirado, con alta y soberbia voz, de esta manera ha hablado: —Si hay alguno entre vosotros su pariente o adeudado que le pese de su muerte, salga luego a demandallo; yo se lo defenderé, quiera á pie, quiera a caballo. Todos responden a uno: —Demándelo su pecado.— Todos se apearon juntos para al Rey besar la mano; Rodrigo se quedó solo encima de su caballo. Entonces habló su padre: bien oiréis lo que ha hablado: Apeaos, vos, mi hijo, besareis al Rey la mano,

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porque él es vuestro señor, vos, hijo, sois su vasallo.— Desque Rodrigo esto oyó, sintióse más agraviado: las palabras que responde son de hombre muy enojado. —Si otro me lo dijera, ya me lo hubiera pagado; mas por mandarlo vos, padre, yo lo haré de buen grado. Ya se apeaba Rodrigo para al Rey besar la mano. Al hincar de la rodilla, el estoque se ha arrancado. Espantóse desto el Rey y dijo como turbado: Quítate, Rodrigo, allá, quítateme allá, diablo,

que tienes el gesto de hombre y los hechos de león bravo.— Como Rodrigo esto oyó, apriesa pide el caballo. Con una voz alterada, contra el Rey así ha hablado: —Por besar mano de Rey no me tengo por honrado; porque la besó mi padre, me tengo por afrentado.— En diciendo estas palabras, salido se ha del palacio. Consigo se los tornaba los trescientos hijosdalgo. Si bien vinieron vestidos, volvieron mejor armados; y si vinieron en muías, todos vuelven en caballos.

6.— Romance titulado Querellas del Rey Don Alfonso X de Castilla.

Yo salí de la mi tierra para ir a Dios servir y perdí lo que había desde mayo hasta abril, todo el reyno de Castilla hasta allá al Guadalquivir. Los obispos y prelados cuidé que metían paz entre y el hijo mío, como en su decreto yaz. Ellos dejaron aquesto y metieron mal asaz, non a excuso, mas a voces, bien como el añafil faz. Falleciéronme parientes y amigos que yo había, con haberes y con cuerpos y con su caballería. Ayúdeme Jesucristo

y su madre Santa María,

que yo a ellos me encomiendo

de noche y también de día.

No he más a quien lo decir

ni a quien me querellar,

pues los amigos que había

no me osan ayudar,

que por medio de Don Sancho

desamparado me han:

pues Dios no me desampare,

cuando por ha de enviar.

Ya yo otras veces

de otro rey asi contar,

que con desamparo que hubo

se metió en el alta mar,

a se morir en las ondas

o las venturas buscar:

Apolonio fué aqueste

e yo haré otro tal .

7.

Romance del Rey Don Pedro I de Castilla. Doña Blanca.

Muerte de la Reina

—Doña María de Padilla, no os mostrede8 triste, no: si me descasé dos veces, hícelo por vuestro amor y por hacer menosprecio de Doña Blanca de Borbón:

a Medina Sidonia envío que me labren un pendón: será de color de sangre, de lágrimas su labor: tal pendón, Doña María, se hace por vuestro amor.

Llamara a Alonso Ortiz, que es un honrado varón, para que fuese a Medina a dar fin a la labor. Respondió Alonso Ortiz: Eso, smor, no haré yo que quien mata a su señora es aleve a su señor. El rey no le respondiera, en su cámara se entró: enviara por dos maceros, los cuales él escogió. Estos fueron a la reina, halláronla en oración. La reina, como los viera, casi muerta se cayó, mas después que en tornara, esforzada les habló: Ya a qué venís, amigos, que mi alma lo sintió:

aqueso que está ordenado, no se puede excusar, no. ¡Oh, CastUlal ¿qué te hice? No por cierto traición. ¡Oh, Francia, mi dulce tierra! ¡Oh, mi casa de Borbónl Hoy cumplo dieciseis años, a los diecisiete muero yo. El rey no me ha conocido: con las vírgenes me vo. Doña María de Padilla, esto te perdono yo: por quitarte de cuidado, lo hace el rey mi señor. Los maceros le dan priesa, ella pide confesión: perdonáralos a ellos y puesta en su oración, danle golpes con las mazas y ansí la triste murió.

8.— Romances fronterizos. Romance antiguo y verdadero de Alora

la bien cercada.

Alora, la bien cercada, que estás en par del río, cercóte el Adelantado una mañana en domingo, de peones y hombres de armas el campo bien guarnecido: con la gran artillería hecho se había un portillo. Viérades moros y moras todos huir al castillo: las moras llevaban ropa, los moros, harina y trigo y las moras de quince años llevaban el oro fino y los mjricos pequeños llevaban la pasa y higo. Por cima de la muralla su pendón llevan tendido. Entre almena y almena,

quedad ^ se había un morico

con una ballesta armada

y en ella puesto un cuadrillo.

En altas voces decía,

que la gente lo había oido:

—¡Treguas, treguas, Adelantado,

por tuyo se el castillo!

Alza la visera arriba,

por ver el que tal le dijo.

Asestárale a la frente,

salido le al colodrillo.

Sacólo Pablo de rienda

y de mano Jacobillo,

estos dos que había criado

en su ca3a desde chicos.

Lleváronle a Jos maestros

por ver si será guarido.

A las primeras palabras

el testamento les dijo .

B. Romances novelescos y caballerescos.

1.— Romance viejo de Fonte frida.

Fonte frida, Fonte frida, Fonte frida y con amor, Do todas las avecicas

Van tomar consolación, Sino es la tortolica Qu'está viuda v con dolor.

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Por ahí fuera á pasar El traidor del ruiseñor; Las palabras que le dioe Llenas son de traición: —Si quisieres, señora, Yo sería tu servidor. —Vete de ahí enemigo, malo, falso, engañador, Que ni poso en ramo verde, Ni en prado que tenga flor:

Que si el agua hallo clara, Turbia la bebia yo; Que non quiero haber maridof porque hijos non haya, non: Non quiero placer con ellos, Ni menos consolación. ¡Déjame, triste enemigo, Malo, falso, mal traidor, Que non quiero ser tu amiga Ni casar contigo, non!

2.— Romance viejo de «El Prisionero ».

Por el mes era de mayo Cuando hace la calor, Cuando canta la calandria, Y responde el ruiseñor, Cuando los enamorados Van á servir al amor, Sino yo triste, cuitado, Que vivo en esta prisión, Que ni cuando es de día ni cuándo las noches son, Sino por una avecilla Que me cantaba el albor. Matómela un ballestero, Déle Dios mal galardón. Cabellos de mi cabeza Llegan me al corvejón; Los cabellos de mi barba Por manteles tengo yo; Las uñas de las mis manos Por cuchillo tajador,

Si lo hacía el buen Rey, Hácelo como señor; Si lo hace el carcelero, Hácelo como trnidor. Mas quien ahora me diese Un pájaro hablador, Siquiera fuese calandria, O tordico ó ruiseñor, Criado fuese entre damas

Y avezado á la razón,

Que me lleve una embajada A mi esposa Leonor, Que me envié una empanada, No de truchas ni salmón, Sino de una lima sorda

Y de un pico tajador; La lima para los hierros

Y el pico para el torreón. Oídolo había el Rey Mandóle quitar prisión.

3.— Romance viejo caballeresco de la Infantina de Francia.

De Francia partió la niña de Francia la bien guarnida: íbase para París, do padre y madre tenía. Errado lleva el camino, errada lleva la guía: arrimárase á un roble por esperar compañía. Vio venir un caballero, que á Paris lleva la guía. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: —Si te place, caballero, llévesme en tu compañía.

—Pláceme, dijo, señora, pláceme, dijo, mi vida. Apeóse del caballo por hacelle cortesía, puso la niña en las ancas, y él subiérase en la silla. En el medio del camino de amores la requería. La niña desque le oyera di jóle con osadía: Tate, tate, caballero, no hagáis tal villanía hija soy de un malato y de una malatía;

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el hombre que á llegase malato se tornaría— El caballero con temor palabra no respondía. A la entrada de París la niña se sonreía. —¿De qué vos reís, señora? ¿de que vos reís, mi vida? —Rióme del caballero y de su gran cobardía, ¡tener la niña en el campo y catarle cortesía!

4.— Romance viejo caballeresco solisa, compuesto

Retraída está la infanta, bien así como solía, viviendo muy descontenta de la vida que tenía, viendo que ya se pasaba, toda la flor de su vida y que el rey no la casaba, ni tal cuidado tenía. Entre estaba pensando á quien se descubriría, acordó llamar al rey como otras veces solía, por decirle su secreto y la intención que tenía. Vino el rey siendo llamado, que no tardó su venida: vídola estar apartada, sola está sin compañía; su lindo gesto mostraba ser mas triste que solía. Conociera luego el rey el enojo que tenía. —¿Qué es aquesto, la infanta? ¿qué es aquesto, hija mía? Contadme vuestros enojos no toméis malenconía, que sabiendo la verdad todo se remediaría. —Menester será, buen rey remediar la vida mia, que á vos quedé encomendada de la madre que tenia. Déseme, buen rey, marido, que mi edad ya lo pedia:

Caballero con vergüenza estas palabras decía; Vuelta, vuelta, mi señora que una cosa se me olvida. La niña como discreta dijo: Yo no volvería, ni persona, aunque volviese, en mi cuerpo tocaría: hija soy del rey de Francia y de la reina Constantina, el hombre que á mi llegase muy caro le costaría.

del conde alarcos y de la infanta por Pedro de Riaño.

con vergüenza os lo demando,

no con gana que tenía,